Los fraccionamientos privados, voluntarios guetos modernos.

Por Bernardo Dibella

El marketing inmobiliario explota el miedo y la inseguridad con frecuencia. Se exagera el clima de inseguridad para promover fraccionamientos “defensivos” que por su diseño aislante del resto de la población se convierten en guetos. Un gueto tiene la característica social de integrar sólo al interior pero aislar socialmente al exterior.

Al principio, estos guetos-fraccionamientos eran exclusivos de quien  pertenecía a la clase alta; en Querétaro comenzó con los fraccionamientos de, El campestre, San Gil  y sigue ahora con los exclusivos El campanario, Cumbres del lago, zibata, etc.  Estos fraccionamientos prometen vida de primer mundo en un entorno seguro y tranquilo, pero cerca de la ciudad para surtirse de lo necesario. Los habitantes viven en una ciudad artificial y controlada, donde sólo conviven con los de adentro, gente de su misma clase social, son no-ciudadanos porque no participan de la dinámica de la ciudad  y su problemática, inclusive a algunos de sus habitantes les producen ansiedad las salidas al centro o a algún restaurante. Los condominios privados forman  una “no ciudad” al encerrarla entre muros y previene la formación de habitantes activos  y participativos en su entorno social real. Este fenómeno es mundial, pero se desarrolla de forma apresurada donde hay más desigualdad social, como en México y Chile.

La mayoría compró su casa en el gueto por status ó el temor a ser asaltado. No se cuestionan las desventajas de vivir aislado, el blof es una droga que aniquila las neuronas más valiosas. No sirve tener dinero si no se nota, para qué pensar, si estar separado de los otros me hace especial y único. Pensar en la seguridad dentro de los muros invictos de mi fraccionamiento, hace que me olvide que las causas de la inseguridad es la injusticia.

La fórmula siempre es la misma: prometer  seguridad ciudadana, ofrecimiento de exclusividad social, la exaltación de la calidad ambiental y la generación de plusvalía, demarcar la urbanización con un muro, agregarle valor mediante la dotación de espacios comunes y desplegar una buena campaña publicitaria: Ecología, arquitectura y seguridad familiar con alta plusvalía. Con esto queda demostrado que el modelo se nutre más desde la oferta que desde la demanda.

Estos cotos se construyen en las afueras de la ciudad, sin ninguna planeación urbana que los integre a la ciudad existente. Más bien se intenta aislar de la mancha urbana, pero pegada a ella como un parásito que succiona recursos humanos, naturales y económicos, porque para mantener el gueto se requiere de los obreros y servicios de la ciudad. Con ello la vida de la ciudad se complica pues tiene que gastar recursos públicos para mantener su gueto-parásito. Cada vez más fraccionamientos parásitos son construidos por inversionistas privados, pues el Estado perdió el control del desarrollo urbano.  Para ser sustentables las ciudades deben ser compactas y los fraccionamientos exclusivos apuestan por modelos horizontales que desperdician una enorme cantidad de espacio y recursos. Como ejemplo la ciudad de Madrid  es cinco veces más compacta en extensión que Guadalajara, pero tiene casi el doble de habitantes, ocho millones de personas.

En Querétaro como casi en todo México, las autoridades locales no ponen límites a las constructoras, hacen “convenios” con ellos regalando espacio público y convirtiéndolo en privado, matando la comunidad y convivencialidad. El panorama para la zona metropolitana de Querétaro es catastrófico, porque no aparecen señales de que los gobiernos quieran limitar el crecimiento urbano y por ende integrar las nuevas zonas habitacionales a la ciudad. Aparecen más colonias privadas. Tan sólo en el municipio de Corregidora en 9 años se otorgaron cambios de uso suelo para fraccionar más mil 500 hectáreas; si sabemos que en algunos municipios más del 50% del dinero  privado recaudado es gracias a la “inversión” de inmobiliarias, será difícil ponerles límites.

Soluciones existen en abundancia, ejemplos de planeación urbana sustentable, ciudades vivas y limpias, proyectos integradores. Ciudades llenas de interacciones sociales dando significado a las cosas y a las acciones, creando sociedad en el sentido más amplio de la expresión. Cada barrio, cada cuadra, cada calle, debería tener su propio “lugar”, donde todo el mundo pudiera entrar y salir, organizarse y organizar actividades, hacer talleres, juegos, fiestas… sin más requisito que coordinar con los demás que quieran usarlo y sin tener que pagar para entrar ni por permanecer. Pero hay que renunciar a la ganancia desmedida, injusta y fácil. En otras palabras a la ambición.

 

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2 pensamientos en “Los fraccionamientos privados, voluntarios guetos modernos.

  1. Me choca que te piden la credencial de elector o tu licencia para entrar, es horrible visitar a alguien que vive dentro de estas estupideces de la modernidad. “Prohibido estacionarse aquí a no residentes”, “un solo cajón de estacionamiento”, “no invada”, “no pise”, “no se estacione en este lado de la banqueta”, etc. Todo lo que veo es NO y PROHIBIDO. Y los de adentro se sienten que ni mandados a hacer a mano.

  2. A nuestra asociación han llegado decenas de quejas de este tipo de fraccionamientos porque las inmobiliarias no cumplen con nada de lo convenido. No hay áreas verdes, la vigilancia es deficiente o nula, la calidad de las viviendas es de tercera calidad, etc. Nosotras hemos denunciado varias veces estas irregularidades pero… ahí todos son cómplices: el gobierno y las inmobiliarias.

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