No debe confundirse a niños trabajadores con niños de la calle

Victor Xochipa *

“El problema de los niños de la calle es muy complicado y diverso, no es tan fácil como pareciera, es toda una serie de factores que tienen que ver con lo económico, pero también toma un carácter social y cultural” aseguró Gerardo Vázquez Piña, sociólogo de la cultura de la UAQ.

El proceso de industrialización de México en los años 50´s, se caracterizó por provocar altas tasas de crecimiento económico, implicando con ello una mala distribución del ingreso entre el campo y la ciudad, generando exclusiones que se irían profundizando con el paso del tiempo.

Vázquez Piña recordó, que en el 2002 la Facultad de Sociología inicio un programa en el que participó llamado PROSONICA “Promoción social con niños de la calle”, después de unos meses el programa se interrumpió por razones que él mismo desconoce, el resultado; fue un diagnóstico donde se identificaron tres categorías de trabajadores urbanos; niños de la calle (niños que viven día y noche en la calle), niños en situación de calle (niños que podrían te ner otras posibilidades pero el cuadro social, político y cultural lo conduce a tomar esa elección) e hijos de la calle (niños producto de la unión de dos personas que vivieron en situación de calle).

En Querétaro se vislumbraba para ese entonces, niños en situación de calle, es decir hijos de familiares establecidos en un espacio urbano, que por diversas causas (violencia intrafamiliar y necesidades económicas de la familia) decidieron trabajar en la calle. A ocho años de la interrupción de PROSONICA, el problema se ha incrementado y diversificado, asentándose cada vez más como una alternativa de trabajo.

Por su parte, la presidenta del DIF municipal, Karina Castro, inició el 28 de septiembre la campaña “Un peso no, un paso para salir de la calle”, su objetivo es persuadir a la sociedad queretana para no darle dinero a los niños de la calle, con el propósito de obligar a los padres de familia a que lleven a sus hijos a los “Centros de día” -albergues que brindan atención, educación, comida entre otras actividades.

Catalina Mendoza emigrante de la comunidad de Santiago Mexquititlán expresó “Yo me vine a vivir a Querétaro desde hace seis años porque en mi comunidad, uno no tenía otra alternativa -que vender artesanía, para ganar dinero, del campo es difícil vivir y más porque dependemos del agua y de la temporada”. Al cuestionar si obligaba a sus hijos a vender comentó “Uno manda a sus hijos a vender para que se enseñen a trabajar desde chiquitos para que no sean delincuentes, porque a veces no tenemos para comer y nos ayudan. A los hombres no les dan trabajo tan fácil, ¡si a los que terminan de estudiar no consiguen trabajo! menos nosotros. El DIF hace muchas promesas pero por qué no nos recomienda en un trabajo, así nos ayudarían más que estar haciendo campañas para que no nos den dinero. Creo que al DIF no le afecta que los niños los tengamos con nosotros, ¿qué le pasó a la guardería que se quemó? Yo no llevo a mis hijas a los “Centros de día” porque en el caso de mi hermana que sí los lleva, sus hijos son bien rebeldes y le contestan ya no la obedecen ¿usted cree que eso es una ayuda? Es como si los pusieran en nuestra contra”.

En la opinión del presidente de la Comisión de asunto indígenas de la LVI legislatura, Ademir Castellanos Ramírez comentó “El problema de los niños de la calle tiene muchos años en la ciudad y creo que es una buena oportunidad por parte de la presidencia municipal, darles en los Centros de día, alimento, educación y apoyo psicológico. Es importante que no les demos dinero a los niños de la calle, porque les perjudicamos, así van a seguir en la calle sobreviviendo, incluso pueden llegar a ser explotados por otras personas”.

En el mes de octubre, la Comisión que preside propuso una iniciativa de ley sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas en el Estado de Querétaro, manifestando una oportunidad para que se les otorgue recursos económicos -por parte de instancias federales, estatales y municipales, siempre y cuando estas comunidades y municipios se reconozcan como pueblos indígenas.

A su vez, Vázquez Piña destacó que el error del DIF es pensar que todos los niños pueden pertenecer a una misma categoría sociológica. “Un niño de la calle va a tener necesidades diferentes que un hijo de la calle, así que es incorrecto decir que los hijos de las Amealcenses son niños de la calle, cuando se les podría considerar como hijos de trabajadoras urbanas. Así que, es importante preguntarse ¿Qué es lo que se quiere? y ¿Cómo se define? esto es elemental para planear el rumbo del éxito de la política social”, finalizó.

*Reportero

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