Movimiento y juego libre en la escuela Waldorf

Niño jugando con un árbol. Foto: Ketzalkoatl
Niño jugando con un árbol. Foto: Ketzalkoatl

por Claudia Borbolla | Maestra Waldorf

“Yo creo que habría que inventar un juego en el que nadie ganara”
Jorge Luis Borges

Es a través del movimiento que un recién nacido comienza a apoderarse de su cuerpo. Para nadie resulta desconocido el proceso que un bebé sigue desde que nace, hasta que logra girar sobre su pancita, sentarse, gatear, erguirse y finalmente caminar.

Cuando un niño se ha hecho dueño de su propio cuerpo, éste se vuelve un instrumento digno de expresar la individualidad y las intenciones de un ser único. Aquel que puede verdaderamente mover y utilizar su cuerpo es, sin duda, libre.

El sistema educativo frecuentemente olvida que el movimiento no es sólo un medio para ejercitar el cuerpo humano, sino una necesidad auténtica de los niños y niñas que asisten a las escuelas. Es mediante el movimiento que los seres humanos nos hacemos dueños de nuestro cuerpo, y consecuentemente, de nuestro destino. Es en el espacio que nos rodea, y en las experiencias que este ofrece, que se encuentran las verdaderas experiencias de aprendizaje matemático, científico y social.

Negar esta realidad ha llevado a las escuelas a demandar que los niños pequeños estén quietos, sentados y atentos por periodos larguísimos de tiempo. Nos hemos convencido de que el sedentarismo es la forma de “aprender el mundo”, y hemos puesto a nuestros niños y niñas en contenedores a partir del nacimiento. Les hemos privado del vaivén del caminar con su madre al ser portados en un rebozo o llevados en brazos. Les hemos negado la oportunidad de experimentar el movimiento de una mecedora o una hamaca; y hemos olvidado que el mejor transporte para un ser humano es el andar.

Nos hemos resignado a transportarnos en cajas rodantes, a dejar de trepar árboles y jugar en libertad en donde no hay pavimento, en donde las piedras ofrecen un reto a cada paso.

Correr, trepar y arrastrarse, actividades insospechadas

Como resultado, los niños y niñas de hoy se sienten menos “en casa” en sus cuerpos. Son inseguros, descoordinados y su desarrollo se ha visto mermado. Cada vez es más frecuente escuchar de dificultades en el aprendizaje, pues hemos olvidado que los sistemas involucrados en éste se fortalecen y maduran con el movimiento.

Correr, saltar, trepar, arrastrarse, enlodarse, mojarse, se han vuelto actividades casi insospechadas para los niños de hoy; y con ello un mundo de aprendizaje y crecimiento ha quedado de lado. Es responsabilidad de padres y maestros devolver a los niños los espacios de movimiento en libertad. Promover las caminatas, ofrecerles espacios para explorar, trepar y vivenciarse como seres humanos libres es la verdadera necesidad de los niños.

El entrenamiento deportivo no es, en ningún caso, sustituto de este movimiento puramente humano, que corresponde a la niñez desde tiempos prístinos. Los movimientos deportivos no son libres, pues están orientados a un fin específico. El entrenamiento deportivo formal deberá reservarse para los más grandes. Participar en alguna actividad deportiva no competitiva, debe ser únicamente complemento del movimiento y del juego libre para los niños y niñas.

Sólo así nuestros niños podrán recuperar la facultad de respirar en libertad, permitiendo que toda función fisiológica se realice de manera correcta. El movimiento externo brindará movimiento interno y madurez en todo sentido, permitiendo a los niños y niñas aprender desde un espacio de seguridad, tranquilidad y libertad; haciendo el proceso más amable y eficiente, reduciendo las curvas de aprendizaje y permitiendo que nuestros niños y niñas sean felices.

Las escuelas Waldorf fomentan el movimiento y el juego libre como cimientos para un desarrollo integral. Los maestros están conscientes de que cada paso en el desarrollo influirá en la salud futura de los niños y niñas. El movimiento libre, el correcto respirar, el juego y el ritmo diario serán los predecesores de una férrea voluntad, un aprendizaje alegre y eficiente, una vida en equilibrio, y una sensación de libertad que permearán por el resto de su vida.

waldorflila.blogspot.com
waldorflila@gmail.com

 

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