Mayo, mes de la madre… Tierra

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Marcela Romero | Gerontóloga Social

La primera relación del ser humano se da con la madre, pero a través del alimento. Pudiera incluso decirse que esta primer relación, es más bien con el alimento. De la misma forma que con el alimento y la progenitora, también es nuestra relación con la naturaleza. Y tan cerca pero tan lejos, esos escasos centímetros de asfalto que nos separan de ella, parecen ser suficientes después de kilómetros a la redonda, para pensar que la Madre Tierra, como concepto, pertenece tan sólo a un mito o un paisaje a veces bello, otras desolado, para pintar o para depredar.

Podríamos escribir miles de artículos sobre fibra, linaza, omegas…todos ellos útiles y necesarios, pero hablar de la Madre Tierra es hablar de todos ellos y de esa íntima relación que al menos ella sostiene claramente con nosotros para alimentarnos. En muchas tradiciones se maneja a éste, su espíritu o Gaia, como una clara conciencia de la que brota su generosidad o a veces hasta su reclamo.

La Gaia de Lovelock

Incluso, la ciencia maneja esta idea de armonía desde La hipótesis de Gaia: un conjunto de modelos científicos de la biósfera en el cual se postula que la vida fomenta y mantiene unas condiciones adecuadas para sí misma, afectando al entorno. Un Todo coherente donde la vida, su componente característico, se encarga de autorregular sus condiciones esenciales. Gaia (también conocida como Gea) se comportaría como un sistema auto-regulador que tiende al equilibrio. El problema es que no podemos dejarla sola en el proceso, pues ese reordenamiento para lograr su propio equilibrio, podría resultarnos peligroso. Por ello, tratamos de volver a la sabiduría ancestral, haciéndonos uno con ella para una “sana convivencia”.

El 22 de abril las Naciones Unidas celebró el Día Internacional de la Madre Tierra y entrando mayo lo retomamos para recordar a la “Pacha” la madre que es. En estas fechas debemos reafirmar nuestra responsabilidad colectiva al promover las relaciones armónicas y sanas con la naturaleza, en un momento que la Tierra ha sido tan herida que requiere dar marcha atrás. Nuestros hermanos de pueblos originarios no han perdido esta conciencia. Continúan honrándola a través del consumo consciente y el agradecimiento del alimento. Pues el alimento vivo, como lo da la Pacha, siempre alimenta incluso cuando vuelve a ser parte de la tierra. Sólo nosotros, inmersos en las grandes ciudades, hemos perdido este vínculo.

El término Pachamama está conformado por los vocablos quechuas Pacha y Mama, que significan universo, tiempo, mundo y por supuesto, Madre, respectivamente. Sería otra forma entonces de nombrar a la Madre Tierra y su espíritu Gaia, así como a Gea. Pachamama es considerada por algunos como una deidad andina que representa la fertilidad, la tierra, la madre, lo femenino. Los ritos a esta deidad siguen realizándose y tienen qué ver con la producción agro-pastoril. En México también se llevan a cabo, de forma más característica en Chiapas.

Las celebraciones a la Pachamama suelen realizarse el primero de agosto. Ese día se entierra en un lugar cerca de la casa una olla de barro con comida cocida (lo cual me hace recordar que en países como Guatemala, utilizan una imagen de olla de barro como guía alimentaria). Ese mismo día se colocan cordones para protegerse del castigo de la Pacha… Se le da un cigarrillo prendido que deberá dejarse consumir, al tiempo que se sahuma el lugar y pasan las parejas con ofrendas, representando ellos la dualidad. Al final se vierte vino y papel picado por el buen llamado a la abundancia y la alegría.

Así pues, la Madre Tierra es una expresión común utilizada para referirse al planeta Tierra en diversos países y regiones, lo que demuestra la interdependencia existente entre los seres humanos, las demás especies vivas y el planeta que todos habitamos. Supone el reconocimiento de que la Tierra y sus ecosistemas nos proporcionan la vida y el sustento a lo largo de nuestra existencia.

Un consumo consciente implicaría retomarlo, sensibilizarnos y tomar acciones para no contaminar más a través de la comercialización del alimento. Procurar acciones sustentables, consumo regional y apoyo al campo. Solo cada cual sabrá si además desea retomar el ritual que honra a la Madre Tierra en la mesa. Ése, que también nos fue arrancado…

Así es que este día de las Madres, no olvides a aquélla que te alimenta…tócala con tus manos, descálzate, siéntela, sonríele, que se sepa que la haces visible a tus ojos…y si estás de acuerdo, haz un pacto sobre tu alimentación consciente y la de tu familia. Como dicen por ahí ¡Ajóoo! Buen provecho. Ω

marceromero70@hotmail.com

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