Democracia directa y ciudadanía autogestiva

Protesta de pequeños comerciantes por la reforma fiscal. Foto. Ketzalkoatl
Protesta de pequeños comerciantes por la reforma fiscal. Foto. Ketzalkoatl

Mikhail Robles | Editor

Junto a la globalización del mercado y la debilidad de los estados nacionales, también se globaliza la indiferencia, la desciudadanización y despolitización de cada habitante del orbe. Alienación y pauperización son las características del nuevo sujeto del mercado global, forzado consumidor de todo, creador de nada. Sujeto pasivo que ya ni sueña, sólo sobrevive. En este contexto contemporáneo, Querétaro no es excepción sino regla cumplida del mercado, aquí es más importante la industria, los centros comerciales, los fraccionamientos y autos privados, el teletón y el futbol mediocre que la ciudad y el ciudadano, el espacio público y la autonomía democrática.

Es una situación cultural global de conformismo y collage, que sólo es posible con la condición de que no haya un núcleo de identidad importante y sólido en cada comunidad humana, tal y como se encuentra la situación nacional, agravada y en decadencia desde la entrada en vigor del TLCAN en 1994.

Cornelius Castoriadis argumenta: “la democracia es la más frágil y arriesgada de las formas de convivencia, al no tener nada sagrado sobre lo que fundarse y a lo que obedecer, sino sólo la elección de la igual dignidad de las existencias irrepetibles”.

En la democracia, la soberanía deberá estar en manos de una colectividad. Es una sociedad que se autoinstituye, que formula sus propias leyes, que es autónoma. Esta autonomía se manifiesta en la creación de instituciones para servir al desarrollo de la ciudad y sus ciudadanos. En primer lugar, la Ekklesía, la Asamblea, en la que todos los ciudadanos tienen derecho a proponer y discutir los más diferentes problemas. Luego la Boulé , un Consejo constituido por ciudadanos elegidos por sorteo, que regula sólo en parte la labor de la asamblea. Siguen los tribunales, cuyos miembros también se eligen por sorteo. En cada una de estas instituciones está ausente toda idea de representación.

La democracia directa fundamentada en la ciudadanía autogestiva no es un ideal ni una utopía, existe y ha existido en diversos pueblos.

La democracia griega es una democracia directa, “No se basa en el principio electivo, y el sorteo o la rotación de los cargos se consideran como las instituciones democráticas por excelencia”. Y enfatiza Castoriadis, “la auténtica democracia es la democracia directa; la democracia representativa no es democracia”. Ya que toda representación implica una enajenación, una autoexpropiación del poder político al pueblo, en favor de un sector particular. Esto no significa que en una democracia directa no puedan existir líderes. Lo que se exige es que la colectividad tenga la capacidad de mantenerlos bajo su control, de modo que nadie pueda confiscar el poder popular.

Para que una política democrática directa pueda tener lugar en una sociedad instituída, se requiere que se cumplan ciertas condiciones no negociables: que los ciudadanos sean responsables por los asuntos de todos; que exista un espacio público (plazas y oficinas realmente públicas) en el que los ciudadanos puedan ocuparse de esos asuntos y que exista un tiempo público que les permita a los miembros de la comunidad sentirse identificados a un pasado común y así poder proyectar un porvenir común. En Querétaro y en cualquier lugar, a mayor espacio privado de centros comerciales disminuye el espacio y el tiempo público. El consumismo fomenta el individualismo y viceversa.

La construcción de una ciudadanía que responda al interés colectivo de democracia directa, es una respuesta urgente al fracaso de la propaganda de la ciudadanía liberal formal del sistema político electoral, que mantiene en el conformismo a los no ciudadanos, con el llamado “tránsito hacia la democracia” que en México adolece desde su origen, de corrupción; recuérdese la calidad democrática de las elecciones presidenciales de 1988, 2006 y 2012, así como el costo económico-social inmoral que tiene para un pueblo pobre e ignorante, mantener un sistema electoral que de origen tiene grandes fallas y no puede ser, un instrumento de lucha para la democratización de las comunidades mexicanas, sino que sus vicios como la corrupción, el feudalismo, el clientelismo, el arreglo cupular, la cooptación de líderes y organizaciones sociales, el fraude, y demás, prevalecen y hacen de la política formal un ejercicio de prostitución del servicio público gubernamental, que se vende a quién pague más dinero.

En México a nivel federal fue aprobada por los diputados, La Ley Federal de Consulta Popular antes de concluir el primer periodo de sesiones, el 15 de diciembre de 2013. Ya antes, el 9 de agosto de 2012, fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el decreto en que se adicionó una fracción VII al artículo 35 constitucional, que da el derecho a los ciudadanos a votar en las consultas populares, respecto de temas de “trascendencia nacional”.

Veinticuatro estados de la República y el Distrito Federal cuentan ya con una Ley de Participación Ciudadana. Con al menos 15 años de ser obstaculizada por gobernadores y diputados, el estado de Querétaro cuenta ya, desde agosto del 2012, con una Ley de Participación Ciudadana inoperante. El 17 de agosto de 2012 apareció publicada en el periódico oficial. Sin explicación y sin proceso legislativo alguno, dos días después fue publicada una nueva ley para reemplazar y mutilar a la publicada dos días antes. Inoperante, porque para que los ciudadanos hagan un plebiscito o un referéndum necesitan, dicha ley estipula que debe haber la firma de al menos 3% del padrón electoral, juntar alrededor de 40 mil firmas. Inoperante, para ganar tiempo, desgastar a los ciudadanos y así proponer otra reforma en la actual legislatura y que los representantes sigan sin ser regulados.

Curioso es, que las leyes que quieren procurar la participación ciudadana, se legislen y aprueben sin consultar a organizaciones ciudadanas. En la democracia directa se actúa al revés. La colectividad ciudadana autogestiva, debe tener la capacidad de mantener bajo su control a los diputados y gobernadores, de modo que no puedan confiscar el poder ciudadano. Ω

dektk@post.com

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