Terapias Breves Sistémicas: efectividad y simplicidad

Canicas

Juan Carlos García | Psicólogo y Psicoterapeuta Sistémico

Hablamos de Terapia Breve Sistémica (TBS) para referirnos a un conjunto de prácticas terapéuticas desarrolladas en los últimos 25 años dentro del campo más amplio de lo que habitualmente se conoce como “Terapia Familiar Sistémica”.

Aunque existen otros autores y orientaciones que podrían incluirse dentro de las TBS, nosotros utilizamos en nuestro trabajo clínico tres modelos que a nuestro entender constituyen el núcleo de esta forma de ejercer la terapia: la Terapia Centrada en la Solución de Problemas desarrollada en el Mental Research Institute de Palo Alto por Watzlawick, Fisch, Weakland, Segal, Haley, entre otros; la Terapia Centrada en las Soluciones creada en el Brief Family Therapy Center de Milwaukee por Steve de Shazer y su equipo, y más recientemente el enfoque terapéutico desarrollado por Michael White en el Dulwich Centre de Adelaida, Australia. Sumado a estos tres modelos terapéuticos, también incluimos los planteamientos técnicos y metodológicos del trabajo hipnoterapéutico de Milton H. Erickson.

Fueron desarrolladas en Estados Unidos, sin embargo, las TBS se han propagado de forma espectacular también en el Oriente y sobre todo en Europa. Además, se están abriendo numerosos campos de aplicación de las TBS tanto dentro como fuera del ámbito clínico. Se han publicado trabajos sobre el abordaje de problemas como el alcoholismo, la violencia familiar, la esquizofrenia y el abuso sexual entre otros, y se han desarrollado interesantes experiencias de aplicación a contextos no-clínicos como la orientación escolar, el consulting organizacional o el trabajo social y la mediación comunitaria y prejudicial.

Las TBS comparte con las demás terapias familiares sistémicas su preocupación por el contexto, lo que entre otras cosas conlleva que con frecuencia -aunque no siempre- se realicen entrevistas de formato conjunto que incluyen a varios o a todos los miembros de una familia o pareja. Hay también, sin embargo, una serie de diferencias sustanciales entre las TBS y el resto de los modelos de terapia familiar.

Por una parte, las TBS optan por un abordaje no-normativo, que considera que cada persona, pareja o familia son únicas e irrepetibles, y que por lo tanto la terapia no debe imponer ningún patrón de funcionalidad o normalidad, sino trabajar en colaboración con los clientes a fin de ayudarles a conseguir lo que ellos desean. Una implicación práctica de esta premisa es que en las TBS se renuncia tanto a la evaluación psicométrica o psicodiagnóstica individual como a la evaluación relacional que suele hacerse en terapia familiar. Se entiende además que las personas que acuden a terapia ya disponen de los recursos necesarios para resolver sus dificultades, y que por tanto la labor del terapeuta no es ni paliar déficits ni enseñar habilidades, sino ayudar a la familia a que encuentre sus propias soluciones. Esto se consigue fundamentalmente a través del proceso de las entrevistas, en las que el terapeuta trata de generar alternativas que eventualmente llevarán a la superación del motivo de consulta.

Puesto que no se postula ninguna patología subyacente, ni personal ni familiar, la terapia se entiende sencillamente como un proceso en el que se fomentan los recursos de las personas hasta que el problema-queja-eventualidad deja de ser tal. Puede entenderse por tanto que las TBS es ante todo un método de intervención radicalmente orientado al cambio y al crecimiento personal.

Desde el punto de vista técnico, las TBS se caracteriza por el uso que los terapeutas hacemos de diversos tipos de preguntas, dirigidas a centrar la conversación tanto en las cosas que ya van bien como en aquellas que los clientes desean alcanzar. En este sentido, se utilizan con mucha frecuencia preguntas encaminadas a visibilizar y ampliar cambios previos al proceso, avances producidos durante el transcurso de éste, u otro tipo de situaciones positivas en las que no se haya producido el problema, así como preguntas que invitan a los clientes a imaginarse un futuro mejor.

Los terapeutas breves sistémicos formulamos estas preguntas desde una posición de curiosidad genuina y de “no saber todavía”, tratando siempre de mantener una relación igualitaria con el cliente y evitando colocarse en posición de “expertos”. No se buscan cambios espectaculares, sino pequeñas modificaciones en la forma de pensar o actuar de los clientes, que puedan irse desarrollando y ampliando hasta llegar a ser cambios que supongan una auténtica diferencia y permitan por tanto poner fin a la terapia.

Desde el punto de vista del formato terapéutico, la terapia-tipo en TBS consiste en una serie de 4 a 10 sesiones en las que, tras unos 40-60 minutos de conversación, el terapeuta sale a reunirse con el equipo que le está supervisando, para volver después y dar un mensaje final a los clientes. Este mensaje final incluye habitualmente alguna sugerencia o “tarea” a realizar hasta la próxima sesión. La periodicidad media de las sesiones es semanal, aunque las entrevistas tienden a ser más seguidas al comienzo de la terapia y a espaciarse más hacia el final.

Las Terapias Breves Sistémicas es por lo tanto un modo de hacer terapia que busca la máxima simplicidad tanto desde el punto de vista teórico como técnico y con la mayor efectividad en el mínimo tiempo.

Coordinador del Diplomado en Terapia Breve Sistémica
Etfasis de México – Querétaro
etfasisdemexico.informes@gmail.com

 

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s