Importamos transgénicos, exportamos orgánicos

alimentos

Teresa E. Hernández-Bolaños | Doctorante en estudios Latinoamericanos

· Pese a la importancia de la producción de miel orgánica, las autoridades han aprobado un dictamen favorable para la producción de soya transgénica en los Estados con mayor producción.

Esta disyuntiva sin duda resulta polémica en términos de salud, y aún más en términos de equidad y justicia social. Si bien mucho se ha dicho en contra de los OGM (organismos genéticamente modificados), mejor conocidos como transgénicos, en su condición de “venenos” (no se han presentado estudios sólidos serios aceptados que respalden su inocuidad); también mucho se tendría que decir sobre la “elitización” de los productos orgánicos cuya accesibilidad resulta restringida para el grueso de la población mundial a la que están reservados los productos de mala calidad, procesados, contaminados y los transgénicos. Mientras que ciertas capas medias y altas cuentan no sólo con poder de compra para acceder a los productos orgánicos, entiéndase sanos, a su vez asumen cierta conciencia alimentaria y en el peor de los casos cierta moda culinaria “sana”, los pobres de todo el mundo tienen que conformarse con adquirir los productos transgénicos que inundan el mercado de alimentos en las tiendas minoristas (supermercados) o en los mercados locales a bajos precios.

Más allá de dilucidar o ahondar en la polémica disyuntiva transgénico & orgánico lo que aquí se desea mostrar son las condiciones contradictorias en que el tema de los transgénicos y los productos orgánicos se presentan en nuestro país.

Legislación y agroindustria a favor del transgénico

Si bien el consumo de alimentos y granos transgénicos ha venido en aumento en México, la legislación mexicana aún continúa manoseando la justificación para la apertura total y legal no sólo de la siembra de pruebas piloto a lo largo del territorio nacional, sino de la producción para la comercialización de semillas. Es decir, consumimos transgénicos, producimos transgénicos, pero aún se disimula la legalización de producir y comercializar también en México. Mientras que miles de toneladas de alimentos transgénicos son introducidos al país para consumo, según cifras de Monsanto, México actualmente importa alrededor de 10 millones de toneladas anuales del alimento procedente de Estados Unidos, de los cuales 80% es transgénico, el gobierno mexicano a través de la Sagarpa (Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación) continúa implementando una legislación ad hoc que facilite la producción transgénica nacional y la posterior comercialización.

Recordemos que en 2005 se aprueba en México la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (LBOGM), vía decreto emitido por el gobierno de Vicente Fox. El Capítulo 1 plantea: “La presente Ley es de orden público y de interés social, y tiene por objeto regular las actividades de utilización confinada, liberación experimental, liberación en programa piloto, liberación comercial, comercialización, importación y exportación de organismos genéticamente modificados, con el fin de prevenir, evitar o reducir los posibles riesgos que estas actividades pudieran ocasionar a la salud humana o al medio ambiente y a la diversidad biológica o a la sanidad animal, vegetal y acuícola”. Evidentemente la Ley no prohíbe la producción y consumo de transgénicos, sino que pretende regular todas y cada una de las prácticas (experimentales, piloto y de comercialización) de la presencia de transgénicos en México.

Lo que explica los acontecimientos legales e institucionales que han venido sucediendo en México hasta el 2014 en torno al cultivo de transgénicos. Durante 2012 la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales emitió un dictamen favorable, toda vez que la Sagarpa aprobó a Monsanto Comercial, S.A. de C.V., el cultivo a escala comercial de su semilla de soya en la Península de Yucatán, la Planicie Huasteca y Chiapas, el 6 de junio del 2012.

Por otro lado en el periodo de 2005 a 2012, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SINASICA) otorgó al menos 15 autorizaciones para la siembra de soya “transgénica” en las fases experimental y piloto en Chiapas y la Península de Yucatán (Quintana Roo, Yucatán y Campeche). Durante 2013 la Sagarpa a través del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, en apego a lo establecido en el Artículo 33 de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (LBOGM), recibió al menos seis solicitudes de permisos para la liberación al ambiente de organismos genéticamente modificados de uso agrícola, las seis solicitudes (de las empresas Bayer y Syngenta Agro), se refieren a maíz transgénico en los estados de Sinaloa, Tamaulipas, Veracruz y San Luis Potosí.

Y en 2014 la Sagarpa se asegura de legislar en torno al etiquetado de estos productos. Sagarpa sostiene que dicho etiquetado incluye la identificación de los OGM apegada a lo que establece la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados y contribuye a evitar desviaciones de uso, y facilita la aplicación de planes de seguimiento para detectar e identificar cualquier efecto directo, indirecto, inmediato, diferido o imprevisto que puedan producir en la sanidad vegetal las actividades con OGM.

Sagarpa expuso que dicho etiquetado incluye la identificación de los OGM mediante códigos alfa numéricos exclusivos y registros con información de ellos. Además, se apega a lo que establece la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados y contribuye a evitar desviaciones de uso, y facilita la aplicación de planes de seguimiento para detectar e identificar cualquier efecto directo, indirecto, inmediato, diferido o imprevisto que puedan producir en la sanidad vegetal las actividades con OGM.

Orgánicos, producto de exportación

Mientras que la legislación mexicana abre las puertas a la producción transgénica y no limita la importación para consumo de alimentos transgénicos, que dicho sea de paso, carecen de etiquetado, la Unión Europea convierte a México en uno de sus mejores y mayores proveedores de productos orgánicos (prohibitivos para el ciudadano común por sus altos costos de producción o por su elitización). En pocas palabras la producción orgánica no se queda en México. Durante el 2011 la misma Sagarpa enarbolaba el triunfo mexicano de consolidarse como el país número uno de América Latina en la exportación de alimentos orgánicos a Europa, atribuyendo este impulso a el impulso a la participación de México en BioFach, donde había participado desde el 2005.

Según expertos el mercado europeo de productos orgánicos presentó ingresos por $24.7 mil millones de dólares en 2010, tendiendo a un crecimiento compuesto anual del 8.9% desde el año 2006. Durante 2011 el gobierno mexicano esperaba exportaciones récord en el sector agroalimentario de unos 800 millones de dólares gracias al impulso del sector orgánico, frente a los 700 millones de dólares para México en 2010. Para el año 2015 se estima que el mismo mercado europeo tenga un valor de $ 36.8 billones de dólares, tendiendo un crecimiento del 48.8% entre el 2010 y el 2015.

La producción orgánica representa para México 10% de sus exportaciones, que gozan de certificaciones internacionales y de aceptación en el mercado europeo, dominando ciertos rubros como la producción de café orgánico, papaya, aguacate, mango, melón, tomate, espinaca, coliflor, fresa y por supuesto miel de abeja. México es el sexto productor y tercer exportador mundial de miel de abeja después de Argentina y China. El 85 % de la producción nacional se destina a la Unión Europea, principalmente a Alemania.

Ésta última se ha visto fuertemente atacada con la producción de transgénicos en México. Las autorizaciones que el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria han otorgado en los últimos años (2005-2012) para la siembra de soya “transgénica” en los estados de Chiapas y la Península de Yucatán, han afectado considerablemente a las abejas y la producción de miel libre de transgénicos, que ha sido rechazada por su consumidor europeo. Pese a la importancia de la producción de miel las autoridades han aprobado un dictamen favorable para la producción de soya transgénica en los Estados con mayor producción de miel.

A manera de conclusión: Mientras la producción y consumo de alimentos producidos con OGM sea alentada por los gobiernos, mientras legislen a favor de las grandes transnacionales de la agroindustria, en lugar de favorecer la producción de alimentos benéficos a la salud humana a precios justos para los productores y consumidores, la injusticia, la marginación alimentaria y el riesgo sanitario seguirá presente.

estelahdzb@gmail.com

 

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s