Resiliencia en la Escuela Waldorf

Foto de Pedagogía Waldorf Querétaro
Foto de Pedagogía Waldorf Querétaro

Por Claudia Borbolla – Maestra Waldorf

Hoy en día, muchos padres y madres tomamos el tiempo de reflexionar sobre la educación de nuestros hijos, llegando a diferentes conclusiones que cuestionan seriamente el sistema educativo “tradicional”. Una de las conclusiones más frecuentes es: “No me importa cuántas cosas sepa mi hij@, lo que me importa es que sea feliz.” Esta reflexión lleva a muchos padres y madres a cuestionar la disciplina, el trabajo y el compromiso que se requieren en las escuelas, olvidando que la felicidad no implica necesariamente eliminar ninguna de ellas.

La felicidad no debiera estar peleada con la competencia, el conocimiento, la amabilidad, el respeto y la disciplina. Es entonces que observamos que el desarrollo de resiliencia conlleva felicidad:

Resiliencia es la capacidad humana de asumir

con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas.

Aunque las novelas y las películas nos quieran vender que la vida “color de rosa” existe, basta con preguntar a cualquier persona si su vida es así para confirmar que la vida perfecta es un mito. Sin embargo, sí existen las personas eternamente optimistas, que sin importar las adversidades, pueden aprender de ellas, crecer personalmente y sobreponerse sin poner en juego su auto-confianza, su felicidad y estabilidad. Estas personas son resilientes.

Las escuelas Waldorf en todo el mundo, desde hace casi cien años, ponen en práctica los principios que promueven en los seres humanos la resiliencia, y con ello, la futura libertad para elegir cómo lidiar con la adversidad, y cómo encontrar el camino a la felicidad sobreponiéndose a las dificultades de la vida. La resiliencia no puede heredarse, pero los estudios demuestran que está relacionada directamente con las experiencias en los primeros años de vida. Las condiciones para la resiliencia son:

Una relación confiable con una persona “de referencia”: Por ello, en las escuelas Waldorf los niños de 3 a 7 años tienen a la misma maestra. Lo mismo sucede en los grados, en donde la maestra permanece con su grupo de 1º de primaria a 2º de secundaria.

Una autoridad amorosa: Los niños necesitan saber que los adultos están a cargo, y que las decisiones relacionadas con su formación dependen de ellos. Esto permite a los niños estar libres de la necesidad de tomar decisiones. Al experimentar que alguien más cuidará de ellos, los niños se sentirán seguros y podrán utilizar todas sus energías para su propio desarrollo, de acuerdo a su edad. Cuando son los adultos quienes deciden los que está bien o mal, lo que es saludable o no, los niños se sienten seguros, y desarrollan confianza en su entorno y en sí mismos.

La experiencia de aprender a través del ejemplo. Aquello que se pide a los niños debe ser absolutamente congruente con lo que los niños viven a su alrededor. Los niños menores de 7 años aprenden primordialmente a través de la imitación. El desarrollo de buenos hábitos genera en los niños una sensación de afirmación y pertenencia; de comprensión de su entorno y de capacidad de incidir en él desde un lugar seguro.

La experiencia cualitativa del tiempo. El ritmo de las actividades diarias, semanales, estacionales y anuales provee al niño de un contexto que le permite explicarse el mundo. La alternancia entre sueño y vigilia deberá tener siempre la misma cadencia. Cuidando que estos ritmos sean predecibles y consistentes, los niños crecerán en un ambiente de seguridad y confianza.

Un “saldo a favor” de experiencias escolares positivas. Las experiencias escolares –buenas o malas- acompañarán a los individuos por el resto de sus vidas. Siendo conscientes de ello y cuidando cada momento de la vida escolar, contribuirá al desarrollo de resiliencia en los niños y niñas a nuestro cargo.

De este modo, podemos observar cómo la educación contribuye o no al desarrollo de resiliencia. En la escuela Waldorf, éste y otros factores están inmersos en la currícula todos los días. Los maestros no se limitan a pensar que lo que sucede en la escuela es acumulación de conocimientos. Cada día el arte está inmerso en cada acción, y en cada acción está también la consciencia de los adultos de que en el niño de hoy vive el adulto del mañana.

Asumir el compromiso del desarrollo de la resiliencia en los niños es quehacer de padres y maestros, y no puede dejarse a la suerte.

waldorfqueretaro.com

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Wolf dice:

    Reblogueó esto en Lobo Panzaverdey comentado:
    Un excelente artículo que nos explica el concepto de la resiliencia que, aunque mucho se ha hablado de ella, muy pocos tienen una idea concreta de lo que es.

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