Claves para conocer y prevenir el abuso sexual infantil

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Por Dr. Francisco Landa*

Dentro de las formas de maltrato a la infancia se encuentra el Abuso Sexual, que se define como “Contactos e interacciones entre un niño y un adulto cuando el adulto (agresor) usa al niño para estimularse sexualmente él mismo, al niño o a otra persona. El abuso sexual puede ser también cometido por una persona menor de 18 años significativamente mayor que el niño”.

En general, el A.S.I. se presenta en situaciones de abandono total o parcial de los pequeños por que la familia atraviesa un momento caótico, los padres están ausentes o son inaccesibles afectivamente.Otro elemento común es la convivencia del menor con jóvenes o adultos que han sido abusados.
Sin embargo, una familia estable y atenta no debe descuidar posibles contactos de riesgo en situaciones donde los niños quedan sin vigilancia.

Aunque no hay un único estudio estadístico representativo a nivel nacional o regional, las tendencias a nivel mundial indican que las formas de manipulación más recurrentes son el chantaje y la amenaza, y que el 60% de los agresores son personas conocidas por el niño y el 20% son otros menores de edad.

En Querétaro, en 2013, se denunciaron en promedio 11 casos de Abuso Sexual cada mes.Debe considerarse que los datos son de casos reportados, que expertos estiman corresponde al 15% de los ocurridos .

¿Cómo saber si ha ocurrido?

Debemos estar atentos a las señales de ocurrencia de A.S.I., y antes de alarmarnos, analizarlas con calma y buscar su corroboración con otras señales, o con la ayuda de un experto. Algunas de ellas son:
FÍSICAS.- Daños en la zona genital-anal, rastros de líquido seminal en la ropita interior. Aparición de Enfermedades de Transmisión Sexual. Dificultad para sentarse o caminar.
CONDUCTUALES.-
Regreso a conductas de un niño más pequeño: hacerse pipí o popó en la ropa, chuparse el dedo. Llanto o miedo a estar solo o con personas determinadas. Resistencia a desnudarse. El pequeño se provoca heridas.
SEXUALES.-
Rechaza besos y caricias con fuerte desagrado. Se muestra directamente seductor con personas adultas. Muestra conocimientos sexuales muy precoces para su edad. Exagerado interés por la sexualidad adulta. Se muestra muy agresivo con niños menores.

Acciones Inmediatas Recomendadas

Dado que por lo general los niños no mienten sobre haber sido abusados (a menos que sean manipulados por un adulto para mentir, lo cual suele ser muy notorio), la primera recomendación es creer en sus palabras. Para un pequeño es un acto de gran valor reportar un abuso, y es muy importante escuchar y validarlo. De ese momento depende muchísimo que el evento se convierta en algo ligera o fuertemente traumático.

La segunda recomendación es alejar al niño del ofensor, de una manera decidida, aunque sin apresurarse a acusarlo sin antes acudir a expertos para orientar las acciones familiares y legales.

Se recomienda no interrogar al pequeño sobre lo ocurrido, ni comenzar a emitir juicios que lo victimicen. Es muy importante buscar la ayuda de expertos que acompañen el proceso psicológico y legal con profesionalismo, para evitar la re-victimización por procesos legales y periciales incorrectos.

Factores agravantes

Un factor que comúnmente agrava los casos de A.S.I. es la sensación de desamparo y amenaza que un pequeño puede llegar a sentir cuando percibe que no hay alguien de confianza disponible que le pueda apoyar. Esto puede ser de consecuencias más graves que el abuso mismo, y suele asociarse a que los padres sienten gran temor ante rupturas familiares o estigmas sociales. Algunas veces ellos mismos fueron víctimas de abuso, y no han logrado superar el daño y el silencio de esos hechos, por lo que se aconseja que reciban apoyo psicológico.

Secuelas

Las secuelas del A.S.I. pueden ser muy variadas y aparecer en lapsos de tiempo muy diferentes, incluso ya en la juventud o edad adulta. Entre ellas se pueden presentar: alergias, trastornos de sueño, desórdenes gástricos y alimenticios, depresión, ansiedad. Puede ocurrir desconfianza generalizada, dificultad para manifestar ternura o intimidad, aversión al contacto sexual, falta de deseo, o satisfacción, creencia de ser sólo valorado por el sexo, sufrimiento y confusión respecto a la elección de género. El aislamiento y dificultades familiares y de socialización pueden derivar en algunos casos en intentos suicidas o adicciones graves.

Factores de protección

Las dos habilidades que protegen a un pequeño del ASI son una buena autoestima (tener una mirada digna y respetuosa de sí mismo) y la comunicación asertiva (saber cómo decir lo que se quiere y lo que no se quiere). Desafortunadamente para muchos niños, el desarrollo de estas capacidades depende de que los adultos en su entorno las desarrollen ellos mismos y sepan transmitírselas, y que su comunidad provea un entorno adecuado para ello.

*francisco@cenapsi.org.mx

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