Fue el Estado al servicio del Gran Capital

Fuerzas federales en Querétaro. Foto: Ketzalkoatl
Fuerzas federales en Querétaro. Foto: Ketzalkoatl

Por Mikhail Robles | Director editorial*

Ante la dificultad para que los ciudadanos se organicen y reúnan los requisitos exigidos por la Ley para participar en las decisiones de su ciudad o comunidad y ante la guerra que el poder económico y político ha declarado contra las comunidades para apropiarse de sus recursos, es comprensible que se busque presionar y defenderse del Estado dictatorial mediante acciones de desobediencia y resistencia civil, utilizados tradicionalmente por movimientos sociales inconformes con las decisiones mafiosas del Estado; es decir, los gobiernos cierran las puertas de la legalidad al pueblo para imponer la voluntad del capital y establecen requisitos casi imposibles de cumplir en las leyes de participación ciudadanas y aún cumpliéndolos, como en el caso de las consultas sobre la reforma energética, es bloqueada la participación popular.

Así, a los grupos interesados en determinadas decisiones públicas sólo les queda acudir a la resistencia, desobediencia o revuelta ( manifestaciones públicas, bloqueos de carreteras y vialidades, enfrentamientos con las fuerzas policiacas, militares y paramilitares) para expresar su rechazo a las decisiones de los gobernantes al servicio de grupos económicos capitalistas e intentar sobrevivir dignamente.

Es necesario generar los mecanismos legales para asegurar la participación ciudadana, actualmente existe una legislación deficiente que no permite ni estimula la participación de la ciudadanía.

En base a la Ley de Planeación (promulgada en enero de 1983 durante la administración de Miguel de la Madrid Hurtado), el Estado debe organizar un sistema nacional de planeación democrática que recoja las opiniones de los ciudadanos para la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo.

Las estructuras autoritarias del Estado dictatorial son el primer gran obstáculo a salvar en este propósito de incorporar en el desarrollo nacional las demandas, propuestas y aspiraciones de los ciudadanos mexicanos.

En México a nivel federal fue aprobada por los diputados, La Ley Federal de Consulta Popular antes de concluir el primer periodo de sesiones, el 15 de diciembre de 2013. Ya antes, el 9 de agosto de 2012, fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el decreto en que se adicionó una fracción VII al artículo 35 constitucional, que da el derecho a los ciudadanos a votar en las consultas populares, respecto de temas de “trascendencia nacional”. Pero el pasado 30 de octubre El pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró “improcedentes” las solicitudes de consulta popular que presentaron Morena y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) sobre la reforma energética. ¿De qué sirvió La Ley de Consulta Popular?

Con al menos 15 años de ser obstaculizada por gobernadores y diputados, el estado de Querétaro cuenta ya, desde agosto del 2012, con una Ley de Participación Ciudadana inoperante. El 17 de agosto de 2012 apareció publicada en el periódico oficial. Sin explicación y sin proceso legislativo alguno, dos días después fue publicada una nueva ley para reemplazar y mutilar a la publicada dos días antes. Inoperante, porque para que los ciudadanos hagan un plebiscito o un referéndum dicha ley estipula que debe haber la firma de al menos 3% del padrón electoral, o sea juntar alrededor de 40 mil firmas en el estado, y para presentar iniciativas de ley o reglamentos municipales señala que tendrá que ser el uno por ciento de los electores municipales, equivalentes a 12 mil 423 ciudadanos. Inoperante dicha Ley, para ganar tiempo, desgastar a los ciudadanos y permitir que los gobernantes sigan sin ser vigilados e impongan los proyectos de sus grupos de poder. Así podrán imponer la estación del Tren de Alta Velocidad México-Querétaro (TAV) en Calesa, aún cuando los habitantes de la zona la rechazan.

De esta manera, a grosso modo, el “debate público” se desarrolla sobre un fondo de increencia, de engaño, de manipulación declarada y consentida, es una farsa televisada que cae en el vacío. El uso del lenguaje que hace el Estado dictatorial lo convierte en un arma afilada que oculta las medidas que toma, consiguiendo así la dominación de la voluntad popular. Habla en una maniobra deliberada, con puros enunciados retóricos donde las cosas son disfrazadas, escamoteadas por eufemismos que sacan del escenario público la realidad de lo que ocurre en nuestro país y la enunciación del que habla a través de gobernantes de fachada (el poder capitalista).

Entre los supervivientes de Ayotzinapa y entre los miles de mexicanos que hemos salido a protestar a las calles después de la masacre, emerge con poder la convicción del papel del capitalismo y el Estado dictatorial en la matanza de estudiantes, de que en México desde hace mucho se utiliza la masacre y la violencia como forma de control social, paralizando la organización de la sociedad civil a través del terror y la crueldad, para que los dueños del dinero sigan saqueando nuestra patria sin resistencia alguna, resguardados por el Estado y sus instituciones corruptas como las Policías y el Ejército.

Se desvanece el Estado cuando se trata de regular a los corporativos y defender los derechos sociales, laborales y humanos, pero aparece un peligroso Estado policiaco-militar responsable de miles de desapariciones forzadas. En México, la cifra oficial de personas desaparecidas es de 22,322 + 43 y contando. Y se estima que han sido asesinadas y ejecutadas extrajudicialmente más de 100,000 personas. Más la ejecución extrajudicial de 22 personas a manos del ejército mexicano ocurrida en el municipio de Tlatlaya, Estado de México a finales de junio de este año. Además la tasa de impunidad criminal continúa siendo de entre 98%-99% en todo el país.

Dicho genocidio es producto de la omisión, la indolencia, la sordera y la ceguera del Estado mexicano y de la ambición desmedida y brutal de las corporaciones capitalistas que saquean nuestra patria sin límites. Las reglas de la ciudadanía y la democracia no pueden limitarse al ritual del voto. Se debe lograr la democracia directa ya.

*mrobles@ketzalkoatl.com y dektk@post.com

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