2015, año internacional del suelo

suelo

Por Marcela Romero | Gerontóloga social

Poco común nos resulta hablar del suelo,  aquello que pareciera existir tan sólo para detenernos y recordarnos nuestro sometimiento a la gravedad; o aquello listo para ser pisado y (a nuestro juicio) mejorado con avenidas, banquetas, cimientos, paredes, etc. Apurados a eliminar su “molesta” tierra, el suelo ha sido cubierto y las ciudades le han sido alejadas. Unos centímetros apenas de concreto, nos separan emocionalmente por kilómetros de nuestro ser animal tan ligado al vital elemento. Sin embargo, la recuperación del suelo y su salvaguarda en el planeta, es ahora más importante que nunca.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró a este nuevo año 2015 Año Internacional de los Suelos. Encargada de su implementación, la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) presentó el lema “Suelos sanos para una vida sana”.

La preocupación creciente que le deriva es la pérdida de suelos por expansión de las ciudades en aras del progreso. Por lo mismo también, la deforestación, el insostenible uso y gestión de la tierra, su contaminación, el sobrepastoreo y por supuesto, los efectos del cambio climático.

El gran problema es que con el ritmo actual de degradación de los suelos, se amenaza por supuesto  la capacidad de satisfacer las necesidades de las generaciones futuras. Los suelos son de enorme importancia para la producción mundial de alimentos, pero no prestamos la suficiente atención a este “aliado silencioso”, advirtió el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, en vísperas del Día Mundial del Suelo, celebrado el pasado 5 de diciembre. Promover su uso sostenible es fundamental para un sistema alimentario productivo y para un medioambiente sano. También lo es para el sostén de la vida rural de miles de familias dependientes de la producción de alimentos para consumo y venta.

Aunado a ello, el tema de los transgénicos hace una gran sombra sobre los suelos de nuestro amado planeta: Científicos alertan sobre el efecto irreversible del cultivo de plantas transgénicas sobre el suelo, reduciendo su diversidad microbiana, necesaria para su fertilidad. No obstante ello, están cubriendo cada vez más áreas de producción de alimentos en el mundo, incluyendo los Estados Unidos, China, India, Argentina y Brasil. Estos años se ha convertido en un tema reiterado en México; una asignatura más que no vemos se solucione a favor nuestro por parte del gobierno.

Si bien antes se trataba de especulaciones simplistas en torno a sus efectos, ahora son más claros los mecanismos de tales riesgos: El ADN de las plantas transgénicas no se descompone fácilmente en el suelo y puede ser absorbido por las partículas y microorganismos del suelo. La acumulación de ADN extraño puede provocar la pérdida acumulada de la diversidad del suelo durante las cosechas repetidas. Esto es muy importante si se considera que nuestro suelo se está perdiendo de 10 a 40 veces más rápido de lo que puede ser repuesto y tomaría décadas o incluso siglos para poder regenerar sus niveles.

Contrario a las afirmaciones de Monsanto, también se sabe que el ADN transgénico es capaz de fusionarse con el ADN de otros organismos para crear nuevas variedades de microorganismos del suelo lo cual altera el equilibrio ecológico. Estos nuevos organismos, lo suficientemente virulentos, podrían esparcirse por medio del viento y el agua comprometiendo la fertilidad del suelo a una gran escala. Aunado a ello, cuando el suelo deja de ser poco apto, se significa en un gran desperdicio de agua. Dato nuevamente importante si se toma en cuenta que la agricultura actualmente ocupa el 70 por ciento del consumo mundial de agua y existe una escasez global que no se espera mejore en los próximos 20 a 30 años.

Entre otros datos, las lombrices de tierra alimentadas con maíz transgénico se debilitan y con ello la descomposición y el reciclaje de nutrientes de la tierra. Igual sucede con las bacterias que aportan nitrógeno, el nutriente del que el suelo comúnmente es deficiente.

Ante la imprecisión de los efectos totales y a largo plazo de estas tecnologías y el estado de arte del suelo, la FAO tiene planeado aumentar la conciencia entre los actores de la sociedad civil y los responsables de las tomas de decisiones en torno al uso del suelo. Sensibilizar, valorar y revalorar, impulsando medidas eficaces de protección y gestión sostenible. Así mismo continuar nosotros exigiendo acciones claras respecto al uso de transgénicos, su legalidad y hacer valer nuestro derecho al consumo de alimentos inocuos y a una producción sostenible que favorezca a nuestros campesinos y la soberanía alimentaria mexicana.

Esperando así el mejor año para todos y nuestras futuras generaciones.

Comentarios, dudas y sugerencias en marceromero70@hotmail.com  Escúchanos los jueves 14:00 hrs. en COMA Y PUNTO de Radio UAQ por el 89.5 FM Programa de la Licenciatura en Nutrición de la UAQ donde Marcela Romero es catedrática. Con apoyo de Jaime Aranda para este artículo.

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