Administración por objetivos: ¿Cómo calificamos?

mexico senado

Armando Bayona Celis | Biólogo/Cartógrafo

Imaginemos que fuera la costumbre en México evaluar la operación del gobierno; la marcha del país, usando, por ejemplo, los métodos de la administración por objetivos, del mismo modo que se hace en las empresas.

La administración por objetivos es un sistema de gestión, difundido por Peter Drucker desde 1954 y, aunque el término esté algo pasado de moda en este mundo de paradigmas que cambian cada pocos años, sigue vigente, algo escondido dentro de los sistemas de calidad y planeación estratégica que se usan  hoy en día.

La administración por objetivos consiste en la definición de objetivos dentro de una organización, con la participación de la administración y los empleados, de modo que todos los conozcan, estén de acuerdo con ellos y los hagan suyos. A partir de estos, todos participan en la definición de metas medibles, que se revisan con frecuencia suficiente para poder corregir cualquier desviación antes de que no haya remedio.

Si hay divergencias entre lo programado y lo logrado, todos los involucrados se reúnen para identificar las causas de la desviación y proponer acciones que corrijan efectivamente el rumbo, y cuya ejecución será supervisada muy frecuente y cercanamente.

Este sistema está basado en el sentido común. Esto es, si no se avanza en la dirección y con la velocidad que se requieren, algo anda mal y algo debe hacerse al respecto.

Así que la administración por objetivos nos permite evaluar si en una organización hay progreso, desarrollo, que podemos considerar formado por tres componentes: crecimiento, productividad y calidad. Todo orientado a el o los objetivos acordados de antemano.

Imaginemos que usamos este sistema para evaluar el funcionamiento de una empresa llamada México, S. A. (parafraseando al maestro Fernández-Vega), ya que ahora nuestros gobernantes quieren ser, o son, empresarios y administradores.

México, S. A. no tiene (por fortuna) ni le han logrado poner aún en sus documentos constitutivos, ese engendro llamado visión: el país no se constituyó para ser líder en su tipo ni crecer para extenderse por todo el mundo. Su misión y objetivo genérico, tal como se interpreta de dichos documentos, era hasta hace algunos meses el de administrar un territorio soberano y sus recursos (ahora ya no está tan claro quién decidirá sobre ellos) en beneficio y para la prosperidad de todos sus habitantes, que incluye garantizar los derechos al trabajo bien remunerado, la salud, la libertad de expresarse y creer, a la seguridad, la educación, el agua y la vivienda; a un medio ambiente sano y a todos los derechos de los seres humanos que México, S. A. ha convenido con muchas otras “empresas” de su tipo en el mundo que deben ser la guía de su operación cotidiana y a largo plazo. En ninguna parte dice que tenga que crecer territorial o económicamente, que su moneda deba valer tanto o que sus reservas monetarias tengan que rebasar alguna cantidad, así que se da por supuesto que todas estas magnitudes deben subordinarse al beneficio de todos los mexicanos. Analicemos algunos de estos rubros desde el punto de vista de la administración por objetivos:

Educación. Reputada como la base del desarrollo. La directiva de México, S. A. se ha fijado desde mucho tiempo atrás la necesidad de educar a todos los miembros de ella con calidad, para que puedan competir con sus pares provenientes de otros países y sistemas educativos (Antes se consideraba que era para formar ciudadanos responsables y seres humanos plenos, pero esa moda ya pasó, en fin).

México, S. A. gasta un importante porcentaje de su producto interno bruto (PIB) en educación, que equivale al de otros países, por ejemplo, los miembros de la OCDE, pero sus resultados en términos de calidad dejan mucho que desear, ya que son los peores de esta organización, y el país no parece encontrarse en un proceso de mejorar la calidad educativa sino, por lo menos, estancado. Nuestros estudiantes “reprueban” consistentemente en matemáticas, capacidad de expresión oral y escrita y comprensión de la lectura. Veamos algunos indicadores.

En términos de número de personas atendidas, en 2010 se tiene un rezago del doble del promedio de la OCDE y el porcentaje de mexicanos analfabetas, aunque cada vez un poquito menos, persiste en más del 5% de la población, lo cual es increíble para un país que decidió acabar con el analfabetismo en la década de 1920, mientras que otros países como Venezuela o Cuba, acabaron con este problema en menos de una década.

La proporción de alumnos en la educación superior o titulados de licenciatura o posgrado es también significativamente menor al de otros países, incluso algunos de Latinoamérica que hace 20 años tenían mucho menores porcentajes que México, S. A.

En resumen: mala calidad, insuficiente número de personas atendidas y costo tan alto como en otros países que sí obtienen buenos resultados. Acción correctiva: una reforma educativa aprobada hace meses, terminada antes de que se tuviera (¿La SEP no los tenía? Increíble) un censo y diagnóstico del personal educativo en el país; reforma que se centra en cuestiones administrativas y no toca en absoluto los contenidos, métodos y otros aspectos técnicos, científicos y humanísticos del proceso educativo. Parece inapropiada y desconectada del objetivo ¿No creen?

Seguridad

La inseguridad ha venido agravándose a lo largo de las últimas dos décadas, en forma geométrica, hasta constituir el principal problema del país. Los expertos más creíbles consideran que hay una relación entre esta y la política de guerra contra el narcotráfico que se dio a partir del inicio del sexenio anterior, que parece haber multiplicado el número de cárteles y los llevó a diversificar sus delitos hacia la extorsión, la trata y esclavización de personas, el secuestro…

En este caso, una acción correctiva ha provocado un crecimiento impresionante en el problema que se proponía resolver. El problema es sumamente complejo y se puede discutir largamente sobre sus causas y posibles soluciones, pero aquí se trata de ver los resultados: no hay ninguna disminución significativa en la tasa de delitos ni en la percepción de inseguridad; en algunos casos de delitos graves, como el secuestro, hay un número creciente, que sigue a la alta desde el inicio del sexenio anterior hasta hoy.

Veamos ahora la eficacia del sistema (poderes ejecutivo y judicial) para procesar las denuncias: de cada 100 casos de delitos denunciados, solo 4 a 6 llegan a la sentencia, y esto ha seguido ocurriendo ya por años. Imaginemos una industria que debe producir 100 productos y sólo llega a cinco;  y esto durante un año y el que sigue y el que sigue…. ¿Qué pensaríamos del gerente de esa empresa? ¿De los dueños que no han tomado medidas urgentes al respecto?

Empleo, salario y economía

Veamos todos estos temas juntos, porque siempre se ha dicho que si hay desempleo es porque la economía no ha crecido lo suficiente; que esto ocurre por vaivenes en la economía internacional y particularmente, la de los Estados Unidos, y que si los salarios son bajos es por la poca productividad de las empresas.

Los indicadores son estos: hay un alto índice de desempleo; los salarios son los más bajos, con mucho, de las naciones en la OCDE y sin embargo, el trabajador mexicano es el que en promedio labora más horas al año de los de esos países. Y no hay mejoría que se perciba a lo largo de los años, en todo caso una tendencia a empeorar. Además la economía (el PIB) lleva cerca de 30 años creciendo en promedio menos que la población, con lo que es muy difícil que pueda absorber a los jóvenes que necesitan y quieren trabajar, de allí que se haya dado una gigantesca emigración (ilegal) hacia los Estados Unidos.

México, S. A. Se ha convertido en un gran exportador de automóviles y otros productos provenientes de industrias extranjeras que generan relativamente pocas plazas y pagan pocos impuestos. A cambio, importamos maíz, gasolina y próximamente, petróleo crudo (!). Misteriosamente, muchas de estas empresas han llegado y siguen llegando a este país con índices tan bajos de productividad.

Paradójicamente (¿O no tanto?), las utilidades de las empresas y bancos, muchas veces transnacionales, y las fortunas de sus dueños, crecen en proporción que raras veces se ve en otros países, y particularmente en tiempos de crisis, así que habría que añadir a los indicadores el que México, S. A. es uno de los países con mayor desigualdad económica en el mundo.

Acciones correctivas

No se hace nada nuevo. Las reformas energética, laboral, y las demás, en buena medida sólo afianzan legalmente lo que ya venía haciéndose: compañías transnacionales en la exploración, explotación y distribución del petróleo, gas importado y caro para producir energía eléctrica, más impuestos para el ciudadano común, que han dado como resultado un muy mediocre desempeño de la economía, depreciación de los salarios, enriquecimiento de los más ricos y los políticos y, claro, emigración, desigualdad y crimen organizado.

En contraste, otras “empresas nacionales” tienen crecimientos económicos mucho mayores, haciendo lo que México, S. A. dejó de hacer, para dedicarse a lo exactamente opuesto, hace décadas: desarrollar industrias propias (Brasil), nacionalizar la industria petrolera (Bolivia) y dejar de depender tanto de la economía estadunidense.

***

México, S. A. funciona en forma muy deficiente para varios de los objetivos que se plantean en la Constitución. Este mal funcionamiento afecta o destruye la vida de muchos millones de personas. Y desgraciadamente, nosotros, los afectados y dueños de la empresa, no podemos hacer gran cosa para que los administradores incompetentes o malintencionados (pero con sueldos entre los más altos del mundo) como los que tenemos, enderecen el rumbo o, simplemente, para removerlos (ya no digamos sancionarlos). No podemos convocar a una junta de accionistas, no hay un tribunal que pueda juzgar en forma independiente; nuestros representantes no nos representan y parecería que sólo existe el camino de esperar a las elecciones y votar por uno de ellos (los partidos), que han demostrado consistentemente sus alianzas y una gran uniformidad en lo que creen que se debe hacer. De este modo no hay opción.

Probablemente es por eso que la gente está cada vez más explorando otras opciones, como la resistencia y la creación de autonomías.

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