Censura cínica, negación e impunidad

censura

Por Mikhail Robles | Editor

Callar los problemas urgentes y poner en primer plano información no tan próxima a una comunidad de ciudadanos, también es censurar.

La crítica es indispensable para digerir la pesada información masiva que invade los medios, y no caer identificados con la retórica de las potencias occidentales.

Resulta doloroso para las víctimas de la guerra actual en México, que los gobernantes demuestren solidaridad y empatía de conflictos externos e indiferencia y negación con las permanentes tragedias nacionales. Ridículo y cínico es que el subsecretario de Relaciones Exteriores, Carlos de Icaza haya marchado contra la violencia en París, mientras que México sufre una guerra desde hace ocho años y no hace lo mismo acá. Es absurdo que los policías en Querétaro se dediquen a quitar o borrar consignas de apoyo a los estudiantes de Ayotzinapa o de cualquier movimiento social. Se niega la realidad social.

El que en Querétaro no se mencione en los medios locales y en el Gobierno estatal, la tragedia de Ayotzinapa, los  desaparecidos en nuestro propio Estado (desde el año 2009 al 2013 hay 1270 casos de  mujeres desaparecidas y tan sólo en los primeros cincos meses del 2014 se registró la desaparición de 177 personas) y la censura cínica que ejercen los funcionarios gubernamentales hacia los periodistas, indica que hay un discurso que niega la realidad social, eso que se niega es desplazado por otros discursos que afirman una situación de bonanza imaginaria.  Son tan penosos estos crímenes que los niegan cínicamente.

Mediante este mecanismo defensivo, el Estado no está resolviendo los problemas, sino

simplemente aplazándolos indefinidamente. El Estado se convierte así, en prisionero de sus propias negaciones y malestares y estos no desaparecen hasta que, tal y como Freud lo propuso, se reconozcan, sean traídos a la consciencia y confrontados mediante el habla.

Freud asegura que la única manera de liberar, a largo plazo y no provisionalmente la angustia, no es mediante la negación, como remedio inmediato, que sólo esconde y deja en suspenso las profundas causas del malestar, sino todo lo contrario: es necesario sumergirse en él para enfrentarlo y dejarlo atrás de una vez por todas. Los gobernantes, si quieren realmente gobernar bien para todos, en primer lugar tienen que hablar y reconocer el estado deplorable de esta nación, si es que quieren de verdad superar el malestar que tiene al país en crisis permanente. Si lo siguen negando, los síntomas sociales agravaran cada vez más.

La indiferencia es negación del sufrimiento de las victimas. La impunidad de los responsables de la violencia en México, implica una retraumatización de las victimas, porque desde el orden político se reniega la realidad de la violencia, se establece un pacto denegatorio, se desmienten los testimonios, se burla la ley, no existe sanción moral, no hay responsables que expíen  sus culpas.

La impunidad es el resultado de la negación de la realidad de parte de los gobernantes y resquebraja la función que en el orden simbólico de la ley deberían cumplir el poder judicial y el poder político. La falta de ley habilita la transgresión, expande la corrupción y la violencia, desacredita la autoridad de los movimientos sociales para frenar el abuso de poder y refundar la nación, desmorona los ideales y los proyectos colectivos. La violencia es el reverso de la civilización y se alimenta de la negación e indiferencia del Estado, de las instituciones y de los ciudadanos.

Se debe reclamar reparación de los daños al Estado. ¿Por qué se debe exigir al Estado reparación del daño? Porque se ostenta como garante de la Ley. O para obligarlo a que diga y reconozca que es un fraude y que obedece al Mercado neoliberal. Hacerlo salir de su negación discursiva que sustenta a la razón cínica.

Familiares de desaparecidos y asesinados, no sólo nos recuerdan el horror de los crímenes aún no asimilados socialmente, sino también lo que se intenta negar de la memoria colectiva y así evitar su pasaje y conciencia transgeneracional: los movimientos sociales que se rebelan contra un injusto y cínico sistema político-económico y sueñan con un México más justo.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Bueno, algunos hacemos lo que podemos, pero somos marginales.

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