Mes del amor, mes del autocuidado y la prevención del cáncer

cancer

Por Marcela Romero| Gerontóloga social

El cáncer es definido por UNICEF como un proceso de crecimiento y diseminación incontrolados de células que puede aparecer prácticamente en cualquier lugar del cuerpo. Desafortunadamente suele invadir el tejido circundante y provocar metástasis en puntos distantes del organismo. Un porcentaje importante de cánceres pueden curarse mediante cirugía, radioterapia o quimioterapia,especialmente si se detectan en una fase temprana. Sin embargo, se sabe que los más mortíferos son los de pulmón, estómago, hígado, colon y mama; siendo algunas de sus causas conductuales y dietéticas: La falta de consumo de frutas y verduras, el aumento de peso, el sedentarismo, el consumo de tabaco (la causa más importante) y el consumo de alcohol. Éstas son los factores relacionados a la génesis del 30% de los casos.

La prevención y la detección temprana son fundamentales para detener el alarmante aumento dela incidencia de esta enfermedad. Aunque América del Norte no es considerada una de las zonas con más presencia de cáncer en el mundo, en México sí es una de las principales causas de muerte. Para fomentar medidas destinadas a reducir la carga mundial de esta enfermedad, la OMS y otros organismos internacionales observan el 4 de febrero de cada año como el Día Mundial contra el Cáncer.

UNICEF señala también que en el 2008 se encontró una relación entre cáncer e ingresos económicos bajos y medios. De ahí que el encarecimiento de la alimentación ligado a la inseguridad alimentaria y la pobreza, se tornen preocupantes. Es sabido que cuando las personas se adaptan a las crisis económicas, consumen alimentos más densos energéticamente y el consumo de frutas y verduras enteras se ve reducido a su sólo uso para rendir las fuentes de proteína en diversos guisos, por lo que el acceso a micronutrimentos que pudieran servir como antioxidantes, se ve reducido. El consumo de fruta en pieza para cada miembro de la familia puede resultar incosteable ante la reducción también de los ingresos, a pesar de los programas preventivos que promueven el consumo de 5 piezas por persona al día. Para quienes requieren comer fuera de casa debido a su logística laboral, tampoco resultan más económicas las ensaladas. De igual forma las jornadas laborales más largas o incluso duplicadas que hoy se buscan como forma de aumentar la capacidad adquisitiva, dejan fuera mucho del tiempo que pudiera destinarse a organizar prácticas más saludables, como hacer ejercicio.

Describo el contexto mas no quiero decir que por ello se imposibilite tomar medidas saludables, a quienes así lo desean hacer y en cuyo caso expertos pueden ayudarle a implementar.

El consumo de los alimentos considerados “chatarra”, o de menor costo/beneficio nutrimental y riesgosos a la salud, también se ha hecho habitual por resultar aparentemente prácticos y económicos, incluso en cuanto al ahorro de insumos en su preparación convencional. Por ello, es lamentable conocer que la mayor parte de tales alimentos está contribuyendo a una era tóxica y cancerígena. A pesar de que se nos vende la idea de que “es la dosis la que hace el veneno”,según una regla básica de la toxicología, no se está considerando que esa “dosis” se ha incrementado en tanto se ha incrementado también, su acceso físico y económico, consumiendo al día una gran cantidad de ellos. Y considerando además, que en ocasiones son vehículo de más de una de estas sustancias.

Los conservadores y otros ingredientes sintéticos que se encuentran en los alimentos procesados contribuyen a darles mayor vida útil; pero tras su consumo, actúan favoreciendo un caldo de cultivo perfecto para el cáncer. Algunas de estas sustancias son:

El Aspartame (relacionado con linfomas y tumores cerebrales) y presente en gran número de alimentos edulcorados, incluso en vitaminas masticables, pastillas para el aliento y pastas de dientes. Es decir, todas las personas con diabetes y obesidad que son consumidores de este edulcorante, corren también el riesgo de desarrollar cáncer.

Por otra parte, estudios en animales han vinculado el cáncer con ciertos colorantes, como son: Azul# 1 y # 2 Blue (E133), que se encuentra en dulces, cereales, refrescos, bebidas deportivas y alimentos para mascotas. El colorante rojo # 3 (también rojo # 40) (E124) manejados en cócteles de frutas, cerezas, helados, dulces, productos de panadería y productos cosméticos. Amarillo # 6(E110) y amarillo tartrazina (E102), presentes en queso amarillo, macarrones con queso, dulces y bebidas gaseosas.

El Nitrato de sodio, usado como conservador, colorante y saborizante en embutidos, carnes en conserva, pescados ahumados y otras carnes procesadas, se considera altamente cancerígeno.

Así mismo con los conservadores Butilhidroxianisol (BHA) y hydrozyttoluene butilado (BHT),presentes en los cereales, goma de mascar, papas fritas y aceites vegetales. Y el bromato de potasio, empleado para aumentar el volumen de las harinas de panes y bollos.

Concluye el blog periodístico Hache Andaluza tras el análisis del estudio Neurobehavioural effects of developmental toxicity publicado en The Lancet: “Como se observa, lamentable casi todo lo envasado procesado e industrial tiene algunos de estos ingredientes u otros iguales de nocivos para nuestra salud.”

Ante esto, algunas de las medidas que recomienda el Instituto Nacional de cáncer norteamericano es el consumo de antioxidantes, mismos que pueden obtenerse de la dieta y de complementos alimenticios. Sin embargo, los complementos suelen encarecer la ya costosa vida y en diversas investigaciones que ha realizado el Instituto se cuestiona su eficacia tanto en prevención como en atención al cáncer… asunto que impondrá a la industria farmacéutica grandes retos, pues actualmente hay una distribución y publicidad desmedida de estos productos. Las frutas, las verduras y los cereales son fuentes ricas en antioxidantes como resultan ser las vitaminas A, C y E,consumidos preferentemente a través de una dieta variada.

Por supuesto, nada como prevenir, mas dado el panorama, una dieta lo menos procesada, rica en vegetales, fibra, aunado a hacer ejercicio y dejar cigarro y tabaco, son la mejor receta. Los alimentos que elijamos deben de NO contener preferentemente los aditivos químicos mencionados,lo mínimo que puedan tener aditivos y mejor aún, que el mismo alimento sea el ingrediente (una manzana contiene eso: manzana). Por último, colaborar en una mayor exigencia a la industria alimentaria y al gobierno, para regular este acervo alimentario de sustancias nocivas que estamos consumiendo y que en otros países ya fueron retirados. Grandes soluciones para grandes males.

Comentarios, dudas y sugerencias en marceromero70@hotmail.com Escúchanos los jueves 14:00 hrs. en COMA Y PUNTO de Radio UAQ por el 89.5 FM Programa de la Licenciatura en Nutrición dela UAQ donde Marcela Romero es catedrática.

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