La Esencia de la Práctica de Yoga

yoga

Rosmary Atri | Naturópata y consultora nutricional*

El bienestar, al que en el fondo aspiramos todos, podemos cultivarlo a través de la práctica de yoga. El objetivo principal una práctica, radica en reavivar la experiencia de nuestro “Ser” profundo. Este “Ser” no es lo mismo que el yo limitado que experimenta el hacer, pensar, sentir de la vida cotidiana. Mas bien consiste en una experiencia que abarca toda nuestra realidad de una manera expansiva, y que somos capaces de reconocer cuando la estamos viviendo. Esto sucede, justo en aquellos momentos, donde prevalece la quietud en nosotros, la paz interna y un enfoque mental profundo. Podríamos decir que cuando nos reconocemos dentro de la vida, con un sentido de pertenencia, y desde un lugar de plena compasión y amor incondicional, estamos habitando desde ese estado.

Ese nivel esencial está siempre latente en nosotros, sin embargo, con gran frecuencia dejamos de experimentarlo, debido a la prisa, al estrés, y a un estado de permanente ocupación mental, pendientes de los detalles cotidianos de la vida. A cualquier persona que le preguntes, recordará la experiencia de ese estado, en diversos momentos de su vida.

El hilo conductor que nos conecta, y que puede ser capaz de llevarnos de una mente ocupada y preocupada a ese estado expansivo, ha sido siempre la respiración. El flujo de la respiración equivale al flujo de la gracia, de lo divino en nosotros, a la fuerza vital que eleva nuestro pensamiento y nuestro ánimo. La respiración es el único camino de regreso al núcleo del corazón, cuando la mente nos ha alejado en exceso.

El uso atinado de la respiración durante la práctica de Hatha Yoga, es un arte y una ciencia a la vez. Debe estar acompañado de una intención clara y de una actitud refinada. El uso de la respiración no es aleatorio, pero tampoco debe ser forzado. Cuando sintonizamos la respiración con el movimiento, la práctica de yoga puede transformar nuestra vida.

En yoga se habla de intención, e intención en sánscrito (pravritti) se traduce como “voltear” hacia el corazón, en dirección de un bien superior.

Para muchos practicantes de yoga, se ha vuelto muy llamativo el logro de posturas complejas de yoga, nos seduce profundamente la forma, y en aras de ella, podemos llegar a olvidar la esencia que permea a la forma. Esa esencia es el uso refinado de la respiración.

Solo cuando percibimos la gracia que reside en el rítmo interno de la respiración, descubrimos el aspecto fundamental de lo que nos mantiene vivos, esa herramienta única y excepcional, capaz de sanar nuestras heridas emocionales.

Para reaprender a respirar necesitamos la guía directa de un maestro, ya que la observación específica de nuestros patrones de respiración marcará la pauta de la directriz que éste nos dará. No existe una fórmula única, ni una instrucción que pueda ser útil para todos.

Por lo mismo, la respiración requiere gran paciencia. Si bien las instrucciones son muy importante, así como los detalles técnicos, lo que resulta mas relevante, es que seamos capaces de observar como el cauce de la misma se corta, se detiene, y se vuelve a expresar. Estas observaciones nos revelarán la manera en que las emociones dolorosas se han quedado atrapadas en nosotros, e incluso han determinado en buena medida, nuestra postura física.

La tradición de yoga nos ha ofrecido la práctica de pranayama como una de las herramientas mas poderosas de sanación. Cuando retomamos amorosamente la respiración, tocamos las experiencias traumáticas que hemos vivido, y podemos comenzar a sanar algunas de esas memorias.

Hemos escuchado en muchos contextos….Respira profundo y siente como te relajas! Detrás de esa instrucción, existe una serie de procesos fisiológicos de gran complejidad, que llevan al cuerpo a calmarse, capaces de modificar el rítmo cardíaco, e incluso de reducir el dolor.

Respirar y regular la respiración aclara y enfoca a la mente, e incluso mejora la salud, afirman muchos psicólogos. La respiración lenta y profunda, que a la vez es consistente y pausada, ha probado ayudar a personas que sufren de migrañas, de ansiedad y de diversas dolencias, afirman los médicos.

La respiración profunda activa la respuesta de relajación en el organismo, lo cual tiene el potencial de ayudar en procesos inflamatorios, e incluso en mejorar nuestro sistema inmune, para a través de ello, contribuir a la longevidad, y a un envejecimiento mucho mas lento.

Aprender a respirar mientras nos movemos en la práctica de yoga, es la mejor manera de instaurar en nuestro organismo el hábito de conectarnos con nuestra respiración, especialmente en condiciones de estrés, a lo largo del día. Cuando tenemos una práctica personal cotidiana que incluye el refinamiento de la respiración, estamos invirtiendo en nuestro bienestar, nuestra salud, y en especial en el despertar de una autoconciencia que nos ayudará a reconocer lo que nos afecta y a enfrentarlo con mayor sabiduría.

*Rosmary Atri

Yoga como Terapia

Conciencia y Educación Somática

Naturópata y Consultora Nutricional

Consteladora Familiar

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