VIETNAM: 40 aniversario de la victoria total sobre el imperialismo norteamericano

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Por Joaquín Antonio Quiroz Carranza | Escritor

El 30 de abril de 2015 se cumplen 40 años de la victoria total de Vietnam sobre el imperialismo norteamericano. Ese día, en 1975 se hizo oficial el triunfo de Vietnam y la derrota de los Estados Unidos de Norteamérica, la golpiza que los vietnamitas dieron a los yanquis fue tan dura, tan intensa y tan fundamental que aún hoy se habla del “síndrome de Vietnam”. 

Vietnam fue, desde 1945 hasta 1975 un campo de guerra, primero de los colonialistas franceses y después de los imperialistas norteamericanos. Particularmente de 1959 a 1975, seis gobiernos estadounidenses utilizaron Vietnam como campo de experimentación militar. Sobre el pueblo de Vietnam, sobre sus ciudades, pueblos, aldeas, sobre su tierra, su selva, sus ríos, sus lagos, seis administraciones presidenciales norteamericanas aprobaron todo el presupuesto necesario para utilizar armas químicas, biológicas, convencionales, psicológicas, medios de tortura, desinformación, fuerza aérea, infantería, marina, medios satelitales, sistemas de información, agencias de inteligencia, toda la fuerza de un sistema socioeconómico hegemónico se puso en juego para aniquilar una nación y su estrategia de liberación: guerra del pueblo, ejército del pueblo.

Lo impresionante de este hito histórico es que, aunque Vietnam sufrió operativos de exterminio, la destrucción de su infraestructura, la contaminación de sus recursos naturales y no recibió los pagos por daños de guerra que los Estados Unidos de Norteamérica tenían obligación de hacer, ni los financiamientos que los organismos internacionales dieron a la Europa occidental de posguerra, a Israel, a Corea del Sur o Japón, aún así Vietnam, como se narra en la leyenda de su origen, renació auténticamente de las cenizas.

Lo grandioso de Vietnam, es que la guerra pudo destruir la infraestructura, torturar y asesinar seres humanos, destruir bosques y selvas, contaminar, agua, aire y suelo, provocar transtornos transgeneracionales, pero no pudo envenenar el alma de ese pueblo, que tras la victoria final se avocó a curar sus heridas, a realizar las ceremonias por los caídos, a reconstruir la infraestructura, a educar a sus niños para la paz y sobre todo a perdonar. Vietnam es el ejemplo auténtico de un pueblo que perdona para dedicarse a construir una patria diez veces más hermosa, un pueblo que vive y ofrece en todo momento una sonrisa mientras su manos laboriosas no cesan de generar bienes materiales y conservar su patrimonio espiritual.

Desde el 30 de abril de 1975 los Estados Unidos de Norteamérica no son ya la potencia indestructible, invencible o invulnerable que decían ser. Ya los pueblos del mundo reconocen que el imperio puede ser derrotado. Los soldados norteamericanos, aunque digan lo contrario, saben que van a las guerras y pueden morir, que se enfrentan a seres humanos que defienden algo más que un salario o una tarjeta de naturalización, defienden su familia, su tierra, su historia.

En 1975 Vietnam representó no solo un hito histórico, sino un paso en la evolución humana. Ese momento significó para la especie humana el reconocimiento de que sabe que sabe, es a partir de allí que su nombre biológico “Homo sapiens sapiens” hombre que sabe que sabe, puede usarse en voz alta. Ya los seres humanos no son más esos homínidos sumisos temerosos del gran garrote del Tío Sam, hoy hay muchos hombres y mujeres en el más amplio sentido de la palabra, que caminan erguidos oteando el porvenir. Ya sus ojos no miran el suelo sino el horizonte, ya sus manos no se arrastran flácidas, se muestran crispadas, listas para el combate.

Después de derrotar al imperialismo norteamericano, Vietnam se ha enfrentado a innumerables problemas ambientales, económicos, materiales y muchos otros, pero se ha posicionado como una de las economías asiáticas emergentes con mayor crecimiento y desarrollo, situación que deriva de dos grandes fuentes: las políticas económicas y sociales implementadas por el Gobierno y el Partido Comunista de Vietnam así como la laboriosidad infinita de su pueblo.

Tras 40 años (1975-2015) Vietnam ha dejado en claro que el pensamiento de su líder histórico: Ho Chi Minh, es un hecho, pues éste señaló que “…la guerra de resistencia podrá prolongarse, pero derrotados los yanquis, construiremos una Patria diez veces más hermosa..”, y así ha sido.

La gran capacidad que han demostrado los vietnamitas para reconstruir su país, y el hecho de que Vietnam crezca y se desarrolle ampliamente, es un mérito indiscutible de su pueblo y de las acertadas directrices de su Gobierno y Partido y de todos los pueblos y gobiernos que lo apoyaron, así como una vergüenza y derrota imborrable del imperio. La Guerra de Vietnam es la evidencia más clara y perpetua de que el imperialismo norteamericano es un sistema social injusto, no representa ningún buen ejemplo y como nación los Estados Unidos de Norteamérica no tiene la capacidad moral para señalar aciertos o errores a cualquier otro pueblo.

Nada, ninguna acción, política, sugerencia o condena emanada por parte del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica tiene la más mínima credibilidad ni soporte, su propia historia condena al imperialismo.

cenciart@yahoo.com

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