Seguridad vial: análisis de la infraestructura (2)

Circuito Bernardo Quintana con 5 de Febrero. Foto Ketzalkoatl
Circuito Bernardo Quintana con 5 de Febrero. Foto Ketzalkoatl

Saúl Obregón  Biosca / Gilberto López Romero | Urbanistas, UAQ

Tal como se comentó en el número anterior, en el presente se aborda la importancia de la infraestructura vial en materia de seguridad, con lo cual se puede evaluar sus características físicas necesarias para que éstas proporcionen seguridad a los usuarios. Híjar et al. (2004) mencionan que el crecimiento de las ciudades va ligado con el incremento de su motorización, ocasionando impactos negativos en la seguridad vial. Tomando como ejemplo a México, se tiene que en 1989 los accidentes de tránsito estaban posicionados en el tercer lugar, de las diez de las causas que están encabezando los problemas de mortalidades en el país. En México el 54% de las muertes en accidentes viales son registradas para peatones.

La OMS (2009) por su parte, indica que el porcentaje de víctimas mortales notificadas por accidentes de tránsito es del 62% que se produce en los siguientes 10 países en orden de magnitud: India, China, Estados Unidos, Rusia, Brasil, Irán, México, Indonesia, Sudáfrica y Egipto, y lo cual representan el 56% de la población mundial. El problema se percibe al momento de hacer la distribución de los espacios urbanos, ya que las vías urbanas en la mayoría de los casos, están siendo diseñadas para vehículos motorizados, minimizando la importancia del resto de los posibles modos de transporte (Ministerio de Planificación de Santiago de Chile, 2010; Retting et al., 2003; Mayoral y Cuevas, 2014).

De acuerdo con Espelt y Salas (S.F.) hablar de movilidad segura es incluir la urbanización, dejando en claro que no puede existir seguridad si no existe un tratamiento del espacio público para todos sus usuarios, dando por entendido que si una vía está bien diseñada, resulta fácilmente estar comprendida por todos los usuarios, los cuales respetarán naturalmente sus ordenaciones y los límites de velocidad que se imponen. Una reflexión que cita este mismo autor es acerca de que el automóvil no es un enemigo en la ciudad, sino que no se ha sabido limitar su uso a un espacio determinado, de adecuar los espacios de circulación para las otras funciones y requerimientos de los otros usuarios de las vías.

Acertada se considera la reflexión que hacen Mendoza et al. (2013), la cual textualmente expresa lo siguiente: “Nunca se llegará a extinguir la ocurrencia de los accidentes viales, sin embargo sí se pueden minimizar”, mencionando que cada accidente que ocurre en una vía advierte que algo está fallando, ya sea la infraestructura, el vehículo o el comportamiento del usuario. Es necesario invertir la prioridad que presentan los usuarios motorizados y convertir las calles en espacios donde los usuarios no motorizados tengan la prioridad de circulación (Pérez, 2009). 

La Comisión Europea (2001) aborda el tema de seguridad vial e indica que el ciudadano no solamente pide un transporte seguro, si no que de igual forma pide que existan transportes flexibles y fáciles, básicamente cuando se tiene la necesidad de utilizar varios modos de transporte. En este sentido, la seguridad es una de las mayores preocupaciones de los ciudadanos europeos, quizás incluso su primera preocupación, ya que se estima que una de cada tres personas resultará herida durante su vida en un accidente, la cual es una cifra alarmante.

La Organización Mundial de la Salud (2011) creó una Comisión para la Seguridad Vial la cual generó un documento denominado Decenio de Acción para la Seguridad Vial en el año 2009; esto con la finalidad de disminuir las cifras de accidentalidad que se tiene en el mundo. En el Plan de Acción se planten cinco pilares a reforzar para la reducción de cifras de víctimas en accidentes de tráfico. Para los resultados que se presentarán en el próximo número, el estudio se basó en el Pilar número dos:

• Vías de tránsito y movilidad más seguras: donde en este pilar se tiene la intención de aumentar la seguridad y la calidad de protección de las redes carreteras de todos los usuarios de las vías de tránsito, especialmente de los más vulnerables como son los peatones, ciclistas y motociclistas, lo cual se logrará evaluando la infraestructura viaria y mejorando la planificación, diseño, construcción y funcionamiento de las carreteras tomando en cuenta la seguridad.

En base a este pilar, el cual se enfoca a las vías de tránsito y movilidad segura, en el próximo número se presentarán los parámetros considerados y el resultado de analizar la seguridad en las vialidades de Ezequiel Montes y Avenida Zaragoza en la ciudad de Querétaro, presentando éstas calificaciones reprobatorias en cuanto al nivel de seguridad de su infraestructura, tanto para el peatón como para el conductor de automóvil.

“Nunca se llegará a extinguir la ocurrencia de los accidentes viales, sin embargo sí se pueden minimizar”, Mendoza et al. (2013). Ω

 saul.obregon@uaq.mx

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