“Come frutas y verduras”

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Por Marcela Romero | Gerontóloga Social*

La naturaleza es sabia y demostración de ello son los alimentos que su tierra nos regala cada temporada del año. Como ejemplo de ello en el estado de Querétaro en esta temporada contamos con una gran variedad de frutas como el melón, la naranja, la papaya, el plátano, la toronja, el mamey, el mango, la ciruela, el chabacano, la pera, la pitahaya, el higo y la manzana.

En cuanto verduras contamos con las acelgas, la coliflor, el chayote, el ejote, el pepino, la calabacita, el jitomate, la papa, la zanahoria, el ejote, los nopales, el pimiento, el chícharo, el chile poblano, la espinaca, el brócoli y la lechuga.

Paradójicamente nuestra producción no es suficiente para la población queretana, ya sea por no ser incentivada nuestra actividad económica primaria, como es así la secundaria, la fabril, la que utiliza la primaria para ser trasformada. Así vemos más bien importantes avances en tecnología en producción de alimentos industrializados, mismos que tienen la ventaja de permitirnos tener una amplia gama de alimentos disponibles fuera de temporada. Empero, su valor nutrimental suele ser menor, así como sus características organolépticas.

Sea pues de la anterior “especulación mía”, que más bien nuestra producción la encontramos escasamente con las marchantas de los mercados. En los pequeños productores en las afueras de la ciudad o pequeñas localidades. Pero la población citadina realmente consumimos frutas, verduras, granos, importados de otros estados, como Veracruz, Sinaloa, Morelia (basta hacer un pequeño sondeo en el mercado de abastos). De ahí que las condiciones de estos estados, desde sus emergencias naturales hasta las sociales, impactan en la estabilidad de su costo o su permanencia. En una conclusión paralela a este texto que pretende sólo promover el consumo regional y estacional, podríamos cuestionar la autosuficiencia alimentaria del estado en caso de no contar con las empresas alimentarias, sin por alguna razón estas se vieran cerradas o disminuida su producción. Así como en caso de que la producción externa no llegara al estado. En realidad este tema es fútil de ser abordado en un lugar como el nuestro donde afortunadamente “no pasa nada”.

Volviendo a la amada primavera y la sabia naturaleza que nos da lo que como especie necesitamos, las frutas y verduras cuentan con la particularidad de sus nutrimentos, entre algunas de sus propiedades tenemos: Betacarotenos, antioxidantes que, además de los beneficios de las vitaminas liposolubles como es la A, en esta época protegen la piel del sol y mejoran los síntomas de las alergias estacionales, ocasionadas tantas veces por la polinización., Así mismo y des estas vitaminas liposolubles, la E es otra antioxidante, la D nos permite una mejor absorción del calcio y la K favorece la coagulación sanguínea, Las vitaminas hidrosolubles como son el conjunto famoso de “las B”, intervienen en el funcionamiento del sistema nervioso y del cerebro, ayudan a la regeneración de tejidos, reducen el estrés y mejoran la memoria y la concentración. La vitamina C es también muy importante su papel en la absorción del hierro. Al igual nos aportan los conocidos minerales como el hierro, para el transporte de oxígeno en sangre, el calcio para la formación de los huesos y el funcionamiento muscular, el fósforo también para el funcionamiento muscular, el zinc para la cicatrización de heridas y el buen funcionamiento del sistema inmunológico y el magnesio, para la permanencia de la fuerza de los huesos.

Además son alimentos que cuentan con un gran porcentaje de agua y fibra, necesarios para el buen funcionamiento del tránsito intestinal; crear sensación de plenitud, para evitar o hacer más lenta la absorción de grasa y azúcar en el tránsito digestivo, siendo esto importante en las dietas de las personas diabéticas, con obesidad o dislipidemias. El consumo de fibra y agua (una combinación que siempre es necesaria) reduce significativamente la presencia de padecimientos digestivos y también la posibilidad de sufrir cáncer de colon.

El agua de los vegetales y frutos no solo palia la pérdida de líquidos y minerales a través de la sudoración y orina, sino también el que pierden las personas alérgicas al polen a través de lagrimeo y la formación mucosidades.

Así mismo el consumir alimentos de temporada ayuda sustancialmente a la economía del hogar, pues son productos que se encuentran en grandes cantidades y su demanda es alta, encontrándose en equilibrio los precios para su accesibilidad por parte de los consumidores. Si además el consumo se procura que sea local, promovemos la tan necesitada autosostenibilidad alimentaria de nuestro estado.

Con esto, esperamos darte razones sólidas para dar lógica y contenido a aquél ya burdo pero necesario mensaje: “Come frutas y verduras”. Nos vemos el siguiente mes.

*Comentarios, dudas y sugerencias en marceromero70@hotmail.com Escúchanos los jueves 14:00 hrs. en COMA Y PUNTO de Radio UAQ por el 89.5 FM Programa de la Licenciatura en Nutrición de la UAQ. Texto de Jaime Aranda y Marcela Romero, catedrática.

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