“Carta Abierta”

efe-james-dean-cartas

Rubén Sánchez Ramírez | Escritor

Me resistí lo más que pude. Luche contra el deseo insano de leer lo que no me importa, pero… con la letra manuscrita, que ya casi no se usa, esa carta decía lo siguiente o algo parecido:

     Santiago de Querétaro a 2 de febrero de …

Sra. Eduviges Guillén R.

Ahuacatlán de Pinal de Amoles,

Domicilio conocido.

Querida Viges: Te envío la presente carta, rogando a Dios nuestro señor y al Santo niño de la Mezclita, que estés muy bien, que goces de cabal salud y que se encuentren bien todos los tuyos, que yo por acá estoy más bien que mal, contando con el favor de Dios y la Santísima Virgen del Pueblito. Como ya te he platicado, he tenido algunos achaques, propios de la edad, con sudores y bochornos que me han vuelto a la menor provocación. Y esos dolores, como piquetes ya en el hígado, ya en las piernas o ve tu a saber donde. Ora en los intestinos con grandes retorcijones y luego esos pálpitos, esos sofocones y mareos, pues ya no me cuezo al primer hervor, como tú… me has de comprender, pues somos de los mismos tiempos… me parece tú que ya andamos sesentiando no?

Después de este corto saludo te mando a decir lo siguiente: Fíjate que no pude ir a visitarte a Ahuacatlán en estas fechas, como quedamos, ya que me pasó algo… importante. A figúrate que en días pasados viajé a la Ciudad de México, para hacerle un mandado a uno de mis hijos, el Elías, a quien tú ya conoces muy bien, pues va a emparentar con tu familia, por el casorio con la Antonia, la hija del Tío Hermilo, el de la casa grande que da para el río. Quieren matrimoniarse en mayo y por “las tres leyes”, como decía mi Agapito, que Dios lo tenga en su santa gloria, en las festividades de San Isidro. Quieren los muy locos, hacer su recorrido en una carreta uncida a dos bueyes, con su yunta bien adornadita de flores, para que los bendigan a todos en la iglesia de nuestro Señor San Pedro, si Dios lo permite y de allí al gran mole con guajolote, salpicado de ajonjolí, tendido en una gran hoja de lechuga, arroz, tortillas y un buen aguardiente o un licor de frutas de Pinal y despuecito un atole de teja. Y quiera Dios que no nos falte un buen huapango.

Bueno, como te decía, me encargó que le viera los precios de los vestidos de novia en el mercado y las tiendas de “La Lagunilla”, pues tienen fama de ser muy baratos, aunque ya nomás sea la pura fama, pues yo creo que ahora ya ni conviene, si le sumas los pasajes y los gastos de comida y taxis. ¿Te acuerdas cuando antes, hasta por los pasteles íbamos a México, y de paso aprovechábamos para llevar a los niños al Parque de Chapultepec? Él quiere saber si va a México o de plano se va a Celaya o a lo mejor a Valles y si no, a Río Verde a mercar el ajuar de la novia, ya que también de allá va a traer a los mariachis. Mientras no sean como aquellos que vimos una vez, en aquel mitin político en Jalpan, que a la sombra de aquel frondoso y enorme tamarindo, se acomodaron todos los mariachis, con sus trajes desteñidos por el sol, que agarraban un color verdinegro y llenos del polvo por la carretera calurosa de Río Verde a San Ciro y de allí a Arroyo Seco, Concá y Jalpan, pues los habían traído en una polvosa y traqueteada camioneta de redilas a pleno rayo de sol… Venía su director, muy malito, todo crudo. Era chaparrito y panzudo. Se bamboleaba de un lado a otro haciendo equilibrios imposibles, con los ojos bien cerrados, aferrado a su guitarrón. Hasta que un alma piadosa le acercó una silla para que descansara su cuerpo y luego una cerveza bien fría, para que descansara su alma. ¿Te acuerdas?

Pero, retomando nuestro tema: va a echar la casa por la ventana el muchacho condenado, aunque luego no tenga ni para comer por eso del “noviciado” y por aquello de los malos tiempos, si es que San Isidro al final, no nos echa una manita con el temporal, ya ves que lluvioso y caprichoso nos ha salido últimamente. Bueno, como te contaba, el caso es que de regreso, me vine en un “Flecha Amarilla” de segunda, para ahorrar, pues aproveché el viaje, pasé por el Centro y me compré dos vestidos baratitos, allí en las tiendas de judíos y gachupines en Correo Mayor y como ya venía “recortadita”, desde lejos me persiné en Catedral, ya que ni siquiera me paré. Me vine luego a la Central del Norte en un taxi y salí tardecita de México.

Bueno, el caso es que en el autobús, me senté mero enfrente y allí venía un fulano: alto, joven, bueno ni tanto, pero si de unos cuarenta y tantos años y de no malos bigotes… Como no queriendo la cosa, se me arrimaba mucho, mucho… tanto que me atosigaba de calor, que se me subía y se me bajaba a su antojo, como los bochornos que te conté. Su pierna, forzuda, maciza y larga, me rozaba cada rato y dale que dale… que yo al principio pensé que tenía “chincual” o lombrices en la panza, ya que iba de un inquieto que no paraba… y pues son más de cuatro horas de viaje, y con ese faje y “refaje”… Primero empezó muy amable. ¿Qué de donde era yo? ¿Qué si iba de paseo? Qué si esto que si lo‘tro. Y yo pues, por educación, le contestaba. Aluego se empezó dizque a dormir y se me recargaba de al tiro. Al principio lo empujé y aluego a mi también me empezó a ganar el sueño y más que menos también me acomodé. Con decirte que ni en Arroyo Zarco me dio frío y eso que allí estaba llueve que llueve y había una neblina que casi ni se veía… Y los vidrios llenos de vapor, en donde con un dedo del corazón se podrían hacer dibujitos, que tardaban mucho para escurrirse…

Te lo juro por mi Diosito lindo que yo nunca tantié que abrigara malas mañas… yo pensé que se me arrimaba con buenas intenciones… ¡Pero me robó todo mi dinerito!… y eso que lo anudé muy fuerte en el paliacate y me lo guardé donde las mujeres acostumbramos… ¡Y no me robó los calzones porque ya ni uso!…

Con los ojos entrecerrados y nublados por las lágrimas, por la incontenible risa, ya solo alcancé a leer el nombre de quien enviaba la carta: Elodia Osornio Guillén. Doña Elodia, pasaba muy bien por una santa señora de edad respetable, cubierta con un rebozo guinda y un amplio y desteñido vestido, de flores azules y verdes, que fue quien me encargó la carta, junto con la sonriente boletera de la Central Camionera de Querétaro, que me preguntó a “quemarropa” que si iba yo hasta Jalpan y yo que si. Y que entonces le hiciera yo un favor a la señora: que entregara esta carta en el primer lugar que pisara yo en Ahuacatlán, ya que la señora Eduviges era conocida en todo el pueblo… y me encampanaron. Eran tres hojas de cuaderno, bien dobladas y metidas en una bolsa de plástico transparente, de las que me olvidé por más de cuatro horas, hasta que casi llegaba a Ahuacatlán, que fue donde la curiosidad mató al gato: su humilde servidor. Y al chico rato, allí estaba yo, en medio de la carretera preguntando por Doña Viges y viendo como el camión se arrancaba rumbo a Jalpan, con todo y mis cosas. Entregué la carta a una señora en una farmacia y después, presuroso y enca…nijado, tomé un taxi que recorrió rápidamente las curvas empinadas desde Puerto de Ánimas, de donde se divisa el agua verdosa de la Presa, la torre que remata en capitel y la grande y redonda cúpula, rojo óxido, de la Misión levantada por los “pames” de Junípero Serra, en honor del Señor Santiago y el caserío de Jalpan, envuelto en una gran arbolada, que en su plaza principal, está poblada de grandes parvadas de zanates que arman un enorme barullo, entusiasmados por un calor costero, que huele a sal de mar… como si estuviera a tiro de piedra y no hasta Tampico. Y luego, un intercambio de vocablos “nadas corteses” con el chofer y al unísono cogiendo mi carpeta, mi maleta y bajando del autobús… Él protegido desde el estribo del camión con destino a Xilitla, me espetó:-¡Ay pinche viejo, ni que viniera en coche…! Me reí muy forzadamente… Caminé por las empinadas escaleras que dan para la plaza y por el restaurante de Doña Pueblito, en donde había pensado en almorzar una rica cecina con sus entomatadas. Pero ya sin apetito y con el paladar estragado, pensé: ¡Y todo por abrir la carta de la sin calzones!

Fin.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s