Elecciones pa´comer

pobreza-

Marcela Romero | Gerontóloga social

Una persona con hambre es un votante potencial en estos tiempos, el hambre no ha desaparecido de este país y menos cuando el salario mínimo es una burla comparada con lo que nuestros políticos ganan. El hambre y la ignorancia son los medios de control de la población, pues además nuestro sistema educativo está en decadencia.

Así de duro inicio tras un mes lleno de flores y festejos, como fue mayo; en el cual se lucieron las campañas electorales: Empezando por el desfile de sonrientes candidatos y sus porras que se sumaron a la ya raquítica Marcha del Día del Trabajo. Allá donde deberíamos estar exigiendo las condiciones mermadas por las reformas, que no aseguran la alimentación de la mayoría de los mexicanos. Sin embargo, fue un desfile de pocos participantes y muchos acarreados. Después vendría el día de las Madres, repletos de claveles y fotos de candidatos abrazando protectoramente a nuestras sacrificadas madrecitas, seguramente en agradecimiento a los milagros que hacen para sacar adelante a las familias con el eterno pobre salario (ése que ellos verán por mucho multiplicado en sus bolsillos a cambio del efecto publicitario de una falsa preocupación y nula atención a la feminización de la pobreza). Luego vino el día del maestro y por ahí (cada vez menos) se escuchó decir que éramos importantes; a pesar de que el gobierno ha sido responsable de desprestigiar e inculpar al educador sobre la pobre formación de un mexicano-panza-vacía y su capacidad de ser un ciudadano exitoso.

Así que la labor contemplativa me hacía buscar qué decir en junio a nuestros lectores y la verdad sólo quise llenar este espacio de improperios, pero me remití a una serie de emoticones y memes para paliar el desencanto tan sólo en mis redes personales. Y dejé para esta contribución periodística la letra molesta. Molesta de ver cómo en mis comunidades tras años de estar ahí, apenas ahora bajan camionetas (donde no hay caminos) para crearles falsas expectativas, puesto que no hemos logrado siquiera traer un apoyo de la cruzada contra el hambre donde tuvimos familias con dificultad de comer hasta por tres días consecutivos. Molesta de verles tomarse fotos con gente que en su humildad e ingenuidad, víctimas de la anomia social, de repente son convenientes para la estrategia electoral. Molesta de ver notas periodísticas sobre cómo se contratan brigadistas para los más nefastos circos electorales en los semáforos, a cambio de promesas y refrigerios; o a sus mismas comisiones jóvenes partidistas, plenos de energía e ilusión (muchos no tan jóvenes, mas SIN TRABAJO) por cambiar el mundo con una persona que no es más que un protagónico para los futuros años. Molesta porque al menos encuentro en una semana 3 denuncias de todos los partidos y gobiernos en turno, repartiendo despensas de forma ilegal a las recomendaciones y lineamientos de los procesos electorales. Molesta…ahí como escribiera sobre la rabia en sus Días de Flores alguna vez Silvio Rodríguez. El circo del hambre volviéndonos víctimas propiciatorias del engaño de la democracia electoral, al más bizarro estilo hollywoodense de los Juegos del Hambre.

Un voto es una despensa, un voto es una torta y un huevo cocido, un voto es una tarjeta de supermercado que solo aminora el hambre por un corto período de tiempo…ésta es, justamente el hambre sistematizada para la permanencia del sector político mexicano. El hambre que me enoja, como la rabia que se siente luego de algunas horas de no poder comer. A partir de ello, cualquiera podría volverse un ciudadano violento e indeseable, como lo parece ser el hambriento durante todos los años siguientes al voto.

Los supuestos apoyos a la población mantienen al pueblo en un letargo, evitando su despertar, permitiendo que solo actúen en medio de la desesperación, atrayendo hacía sus filas de militantes a personas desesperadas por conseguir unos cuantos pesos más para asegurar el alimento a su familia o así mismo. 

Es ridículo que las presentes administraciones paren en seco los apoyos otorgados por los programas asistenciales de alimentación, sin embargo hay un punto de razón, el pueblo apoya a quien le otorga. Y todos los programas asistenciales tienen una filosofía paternalista y signada por “un color”.

Decir que los partidos políticos prometen y no cumplen, es repetirnos hasta el hartazgo algo que ya hasta nos ha vuelto inmunes, en esa estrategia denunciadas por algunos como Montemayor y Choamsky. Nos hemos adaptado y algunos otros, hasta vueltos resilientes…harán el circo, prometerán el voto, se pondrán la playera, lo que sea para jugar a la misma mentira de un voto que al final, nadie está seguro si realmente será cuantificado y si impactará en solucionar la inseguridad alimentaria mexicana.

El hambre duele, y solo quien ha sentido ese dolor sabe lo que será buscar hasta donde la vida le permita, la forma de sobrevivir. Quizás son los políticos quienes un día de estos deberían echarse la torta, el huevo cocido y el “chesco” que prometen como alimento para la jornada del día.

En fin, adiós mayo, porque entre marchas, claveles y manzanas, junio ya me agarró enojada.

Comentarios, dudas y sugerencias en marceromero70@hotmail.com Escúchanos los jueves 14:00 hrs. en COMA Y PUNTO de Radio UAQ por el 89.5 FM Programa de la Licenciatura en Nutrición de la UAQ donde Marcela Romero es catedrática. Con apoyo del Est. Jaime Aranda.

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