Infraestructura de transporte y economía regional (Parte 1)

Carretera 5 de febrero Querétaro. Foto: Víctor Xochipa
Carretera 5 de febrero Querétaro. Foto: Víctor Xochipa

Saúl Obregón / Gerardo Ríos | Urbanistas, UAQ

La inversión en la infraestructura del transporte puede afectar la economía regional de dos formas. La primera, porque afecta la circulación de bienes y personas dentro de una región, la segunda, indica que la inversión en el sistema de transporte actúa en las relaciones económicas entre una región y el mundo exterior (McCann y Shefer, 2004). El resultado de la inversión en la infraestructura del transporte modifica la interacción entre los agentes económicos de una región y otra, es decir, la relación entre la accesibilidad y la infraestructura del transporte no solo representa el tiempo o la distancia a la cual se encuentran separados dos puntos de interés, según Bruinsma y Rietveld (1996) se centra en el nivel de conectividad de una región, refiriéndose a la conectividad como la capacidad que tienen las empresas para desarrollar relaciones redituables con empresas o consumidores de otras regiones. En este sentido, un alto nivel de conectividad establece fuertes vínculos interregionales con empresas externas y clientes, mientras que la ausencia ésta, debido a la carencia de infraestructura de transporte disminuye la oportunidad de elección para el desarrollo de esos vínculos geográficos (Viekerman, 1996).

Existen distintos factores que resultan importantes para el desarrollo de los patrones de localización: mano de obra disponible y su costo, oportunidades de mercado, impuestos y subsidios, la infraestructura, accesibilidad al transporte, el espacio, las comodidades e incluso las decisiones personales (Banister y Berechman, 2001; Beckmann. 1999 y Small, 1982). Además, en palabras de Hoover y Giarrantani (1971) la competencia entre empresas es también un factor importante. Así, la ubicación de las empresas se ve influenciada por factores geográficos y de aglomeración (Yrigoyen y García, 2009), siendo este último factor resultado de las economías de escala, es decir, el beneficio de algunas empresas se mejora cuando operan en el contexto de una economía local más grande, tomando ventaja de la cercanía de empresas similares (Cohen y Paul, 2005; Johansson y Quigley, 2003).

Investigaciones en el tema, nos han indicado qué variables intervienen en el fenómeno de la localización industrial, cada región se vuelve particular por la diversidad de recursos geográficos y económicos que ofrece, y así, los inversionistas cuestionan el éxito o fracaso del establecimiento de una unidad productiva en dicha determinada región. Si bien es cierto que la apertura comercial en México modificó los patrones de localización industrial, se vuelve conveniente verificar sí la conectividad en el país ha favorecido la inversión en la industria manufacturera.

A nivel nacional, Mendoza y Pérez (2007) realizan un análisis econométrico que muestra los cambios de localización manufacturera para las entidades federativas de México durante el periodo de 1980 a 2003, periodo en el cual se experimenta la liberación comercial al momento que la economía mexicana ingresa al GATT. Sus resultados muestran que existen dos aspectos primordiales que incentivan los cambios de localización, el primero resulta de la caída en la participación de la industria manufacturera en la parte central del país (Distrito Federal y Estado de México), y el segundo, la apertura comercial fortaleció al sector manufacturero, que se encuentra vinculadas con el sector externo, permitiendo una relocalización hacia la frontera norte, por encontrarse más cerca del mercado Yanqui.

A pesar de que la apertura comercial impactó la localización geográfica del sector manufacturero, el cual tendió a aglomerarse en la región fronteriza, la investigación indica por un lado, que no existe evidencia de que dicho proceso haya generado a economías de escala para estimular el crecimiento manufacturero regional. Por otro lado, reafirma que los costos de transporte se muestran presentes en la nueva geografía económica de la localización de las industrias manufactureras, tanto en el contexto de una mayor facilidad en el intercambio comercial con Estados Unidos, como por una mejor integración en el mercado interno. En otras palabras, las industrias ligadas a las exportaciones se han concentrado a lo largo de la frontera norte, mientras que las industrias orientadas al mercado local se han ubicado cerca de la capital del país. A partir de la introducción expuesta, en el próximo número presentaremos un análisis exploratorio de las variables que han intervenido en la localización de empresas manufactureras en la región bajío, mostrando cómo la accesibilidad y el grado de educación de la población en la región son variables determinantes para su instalación.

*saul.obregon@uaq.mx

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