¿ La Metrópoli ?

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Por Alejandro Angulo | Analista ambiental*

La conformación de un espacio territorial al que llamamos metrópoli o zona metropolitana, más que un sistema es un proceso disruptivo desde el punto de vista de la desconstrucción del espacio local municipal, con operaciones funcionales metropolitanas, el cual no es otra cosa que un nudo con una sola cuerda que entraña su interdependencia, conexidad y adherencia como propiedades inherentes.

Asumirnos como nuevos ciudadanos metropolitanos, es re-pensar lo que necesitamos y lo que necesita funcionalmente la metrópoli. Hoy vivimos en un sitio y trabajamos en otro, para luego realizar nuestras compras y pagos de servicios en uno distinto, la movilidad es entonces un ejercicio constante. La conformación de espacios metropolitanos es una realidad implicada, más no explicada, que nos da cuenta de cierto orden en términos de una comprensión relacional. Esto es, que la concentración demográfica va relacionada con el crecimiento económico, la construcción de infraestructura y servicios, y la disponibilidad de recursos naturales y la expansión urbana. Pero en medio de todo ello, el ciudadano ve como su tiempo se incrementa en viajes, ve como aumenta la contaminación, observa eventos de inundación que le afectan, vislumbra el incremento de basura, mira como aparecen nuevos fraccionamientos por doquier, y como desaparece la agricultura y sus productores que terminan en la informalidad urbana, y también, como los gobiernos locales se tornan incapaces y cautivos de un mundo que termina donde empieza el otro municipio, sin entender que forman parte de un proceso interdependiente, conexo y adherente.

Si bien no se cuenta con recetas, el proceso de metropolitizarnos, requiere de no sólo de una organización funcional en términos sociales, económicos y ambientales, sino aún más, de darnos una organización política e institucional metropolitana que responda a los retos de éste proceso dinámico. Hoy es pertinente explorar, experimentar y diseñar formas, mecanismos, instrumentos, políticas, así como abonar la discusión sobre la metrópoli que queremos y que funcione para bien. Es urgente, en principio, sentar el primer ladrillo: un Pacto Metropolitano para el Desarrollo urbano-ambiental, social, económico y político, para dar inicio a una visión y sociedad del nosotros los metropolitanos.

Así planteado, el pre-ambulo del ladrillo, es la identificación de los retos actuales, que es por donde discurre esta obra que prepara el terreno y dimensiona el nudo metropolitano que habrá que desatarse colectivamente, inteligentemente y con gran visión y voluntad.

Los ensayos que se presentan están a cargo de los primeros voluntarios metropolitanos y especialistas en su campo, que exploran algunos de estos retos.

En primer lugar está el trabajo de Ignacio Kunz que hace un análisis de la dinámica demográfica utilizando diversas fuentes de información para llegar a la conclusión que el problema de crecimiento de la Zona Metropolitana de Querétaro no es de magnitud, como han querido hacer creer algunos grupos para obtener ciertas concesiones de los gobiernos municipales y del estatal, sino de forma de crecimiento. En efecto, la Zona Metropolitana de Querétaro tiene un crecimiento cercano al 3% anual, lo cual es alto pero no es para sorprenderse considerando el reciente (década de los 70s) despegue de la economía local.

Lo que sí es un problema grave y con altos costos sociales es la forma en que se está dando ese crecimiento, mientras la periferia de expande de manera irracional, con densidades muy bajas y de manera fragmentada, la ciudad interior, está en proceso de declinación, esto es, perdiendo población de manera pronunciada, lo que afecta principalmente al municipio de Querétaro. Se trata de un problema serio que amenaza el futuro del Querétaro que se desarrolló entre los años treinta y los setenta e incluso ochenta, en donde a la pérdida de población siguen la desvalorización y el deterioro, hasta llegar a situaciones de degradación, todo esto producto de intervenciones débiles o equivocadas, pero que de una forma u otra han privilegiado los intereses de ciertos grupos a pesar del enorme costo social que ello representa.

El segundo trabajo es el de Alejandro Angulo Carrera que aborda los retos ambientales para la región. Parte de lo que denomina la re-territorialidad como un proceso necesario de reapropiación del espacio pero de una forma integral, en una visión común y no, como se ha venido dando, a través de visones parciales de cada uno de los gobiernos locales. Posteriormente, Alejandro Angulo hace un recuento del tema del agua, con lo que ayuda a cubrir el vacío del que, se afirmó, es uno de los temas más relevante la Querétaro, el autor plantea un problema de adecuación entre la velocidad de los ciclos sociales y la velocidad de los ciclos ambientales lo que genera tensiones que hacen vulnerable el medio ambiente. Su tercer punto trata un tema clave en la planeación y en la hechura de las políticas públicas, se trata de los bienes colectivos, en particular, los servicios ambientales como bienes comunes. Posteriormente el autor evalúa los retos de la gestión de la contaminación atmosférica, y uno muy importante, la producción agrosostenible, que resulta clave si se tiene en cuenta que la agricultura juega un papel importante en las metrópolis. Alejandro Angulo aborda temas actuales y urgentes como el de las energías renovables y los empleos verdes. Para finalmente plantear como puente de transición de éste proceso de Re-territorialidad, un Pacto Ambiental Metropolitano.

El tema de la movilidad lo desarrolla Roberto de la Llata Gómez. El autor se apoya de un análisis del contexto demográfico y económico de la Zona Metropolitana de Querétaro para dar paso a la identificación de los factores que determinan su condición de movilidad. Llegando a una conclusión consistente con los demás capítulos: un crecimiento extensivo, en el cuál la dinámica de la mancha urbana es muy superior a la demográfica, dando lugar a la necesidad casi imperiosa de usar el automóvil, lo que ha llevado a un crecimiento del parque vehicular aún mayor a los dos anteriores. Posteriormente con apoyo de diversas encuestas de origen destino confirma con datos sólidos lo que podría denominarse el escandaloso incremento del uso del automóvil privado. Así pasa a evaluar los impactos en tres grandes rubros: accidentes, congestión y emisiones.

En una segunda parte de su capítulo, Roberto de la Llata lleva a cabo un análisis de la respuesta pública que ha sido la construcción de infraestructura vial, la reestructuración del sistema de transporte y la actualización del marco jurídico e institucional, para concluir con una serie de propuestas específicas.

Cristina Cortinas evalúa la situación del manejo de los residuos sólidos y peligrosos en la Zona Metropolitana de Querétaro para hacer una propuesta de gestión integral y de aprovechamiento sustentable. La Dra. Cortinas se remite al marco de acuerdos internacionales en la materia y evalúa las responsabilidades y facultades de los tres órdenes de gobierno, con lo que ofrece un extraordinario marco de referencia para la actuación pública y privada en la materia. Posteriormente aborda el caso de Querétaro, inicia nuevamente con la perspectiva jurídica e institucional en el estado, la complementa con el análisis técnico y un diagnóstico de los que sucede en la actualidad en la Zona Metropolitana.

A partir de los elementos anteriores propone un modelo integral y sistémico para la gestión de los residuos que complementa con una iniciativa para el aprovechamiento sustentable de los materiales post consumo y explica las características que debe tener el sistema y los mecanismos de operación.

Luis Miguel Mitre Salazar por su parte, que hace una detallada descripción del medio físico en el que se inserta la Zona Metropolitana de Querétaro para hacer ver que se está ejerciendo una enorme presión sobre el medio natural, lo que está llevando a alteraciones que pueden provocar peligros para la población. En su trabajo identifica los principales peligros geológicos, entre los que sobresalen las fallas activas producto de la subsidencia que a su vez se origina en la sobreexplotación de los mantos acuíferos. También menciona los peligros por desprendimientos y caída de rocas, así como los flujos de lodo. Para concluir con una serie de recomendaciones para hacer más resilente a la Zona Metropolitana de Querétaro.

*aangulocarrera@yahoo.com.mx

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