De crisis y revolución digital

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Sabemos que hay algunas cosas que no sabemos: Rumsfeld*

Por Enrique Kato Vidal | Economista

La Reina Isabel II de Inglaterra hizo en 2008 la pregunta que muchos deseaban. Durante la inauguración de un edificio en la London School of Economics (LSE) preguntó por qué si hacia unas semanas estaba por estallar una gran crisis nadie se percató de ello. El director de investigación de la LSE formuló una respuesta donde explicó que el consenso de los analistas no admitía la posibilidad de crisis y se ignoraron las señales de alerta. La propia Reina Isabel II tenía intereses personales en entender el fenómeno de crisis dado que supuestamente había perdido 25 millones de libras esterlinas durante el colapso financiero. Años después, en 2012, durante una visita al Banco de Inglaterra un funcionario economista se acercó a la Reina para intentar responder la pregunta de por qué nadie advirtió la crisis de 2008. El economista Sujit Kapadia contestó que las crisis financieras se parecen a los terremotos y a las epidemias de gripa toda vez que son irregulares y difíciles de predecir. Resurgió en aquél momento el interés en querer conocer si había otra crisis en ciernes.

Las secuelas de la crisis de 2008 aún persisten. Por ejemplo, el mundo financiero está expectante de cuándo subirán las tasas de interés en Estados Unidos que han permanecido históricamente bajas por siete años. En México el sector empresarial responde pesimistamente (debajo de 50 puntos) cada mes a una encuesta del Inegi respecto a que no parece ser un momento adecuado para invertir; esta triste racha lleva ya 92 meses, prácticamente ocho años [Encuesta Mensual de Opinión Empresarial]. Otro indicador de que permanecen secuelas de la crisis hipotecaria de 2008 es el alto desempleo que ha permanecido en tasas de 5% o mayores, cuando antes de la crisis registraba valores cercanos a 3.6%. Recientemente el desempleo ha empezado a disminuir justo cuando el dólar se encarece y reaparece la volatilidad financiera internacional.

El mote en inglés para los estudios económicos es la ciencia de lo desolador (dismal science)

Para los comunicadores es frecuente recurrir a los economistas buscando explicaciones y pronósticos cuando el panorama mundial se torna adverso. En los últimos doce meses, de agosto de 2014 a agosto de 2015, el dólar se ha encarecido 30%, aumentando su valor de $13.20 a $17.10 según el tipo de cambio FIX de Banco de México. El único antecedente que tenemos en el país de dónde pudiéramos obtener conclusiones son los sucesos de 2009 cuando el dólar subió de precio de $10.70 en marzo de 2008 para alcanzar un máximo de $15.34 en marzo de 2009. Al paso de los meses la depreciación del peso se redujo y en marzo de 2010 se podía comprar un dólar con $12.72 pesos mexicanos. Para muchos la crisis de 2008 fue la primera ocasión cuando todas las regiones del mundo entraron simultáneamente en recesión y todavía en la actualidad comparamos la depreciación de la moneda mexicana versus el tipo de cambio de otras divisas para conocer a quién le fue peor.

Existen antecedentes en la década de los noventa de crisis a escala mundial. Pudiéramos empezar haciendo el recuento del efecto tequila de 1994 que fue una crisis que exportó México al sistema financiero mundial. A mitad del año de 1997 varias economías del sudeste registraron depreciaciones fuertes de sus monedas y el impacto alcanzó a Estados Unidos y economías de Europa. Probablemente un antecedente de sincronización de crisis financiera a escala mundial sea el efecto vodka originado en Rusia en agosto de 1998. Con el tiempo Nassim Nicholas Taleb popularizó el término cisne negro para describir un suceso sin precedente e inesperado en el momento en que ocurre.

Aún se sigue recordando la cita de Nicholas Taleb publicada en 2008: “La globalización crea una fragilidad entrelazada, a la vez que reduce la volatilidad y da la apariencia de estabilidad. Nunca antes habíamos vivido bajo la amenaza de un colapso global (Libro El cisne negro: El impacto de lo altamente improbable, pág. 225)”. La cita refleja paradojas: fragilidad-volatilidad-estabilidad-colapso. El desplome de la economía mexicana en 2009 fue un episodio inesperado por su magnitud y que, al igual que indagó la Reina Isabel II, se podría preguntar por qué no se advirtió. En cambio, este 2015 trae otras interrogantes ¿Por qué si el dólar ha aumentado 30% de su valor en un año el Instituto de Estadística reporta que la tasa de inflación disminuye, en vez de aumentar?

Se rompió hace más de dos décadas la correlación entre inflación y depreciación cambiaria: Carstens

Quizá haya desaparecido en México la causalidad entre un dólar más caro y un incremento en los precios. De hecho, tampoco se observa que haya cambiado sustancialmente la morosidad de los créditos bancarios otorgados con los altibajos de las bolsas de valores. La cartera vencida y morosa no supera el 5% de los créditos totales. Al parecer la tasa de inflación oficial ha disminuido independientemente del valor del dólar, sin que esto conlleve necesariamente ventajas para la población. Por ejemplo, el Banco de México (Banxico) reporta que la tasa de interés que cobran los bancos en 2014 a los consumos con tarjetas de crédito es de 24% anual, esto es 20 puntos porcentuales adicionales a la tasa de inflación. La tasa de interés que reporta Banxico es la tasa de promedio efectiva ponderada para tarjetahabientes totales y no totaleros, es decir, una tasa que refleja la situación global del sistema bancario. Difícilmente podría afirmarse que la baja inflación actual ha traído más beneficios, si consideramos que el costo del crédito en 2011 fue de 24.5% anual, una cifra esencialmente similar al último reporte sobre tarjetas de crédito (23.9% vs. 24.5%).

Dentro del gremio de los economistas suelen existir opiniones divergentes sobre un mismo fenómeno. Robert Shiller, uno de los 100 economistas más influyentes del mundo, lo sintetiza afirmando que existe una crisis de entendimiento, en particular que no surgen consensos entre los colegas respecto a las causas de las crisis, los factores que las agravan y las posibles alternativas. Esta falta de consenso (o crisis de entendimiento) ocurrió con la Gran Depresión de 1929 y se mantiene como una constante con cada nueva crisis. El señalamiento de R. Shiller, ganador del Nobel en 2013 y estudioso de las burbujas financieras, busca promover una posición firme entre los economistas para hacer contribuciones sólidas y aportar respuestas sociales útiles.

Para entender el impacto del encarecimiento del dólar en el caso mexicano es posible observar el volumen de consumo que se realiza. Escasamente hace un año y medio (marzo de 2014) se publicó por primera vez el indicador mensual del consumo privado que permite evaluar que el aumento del precio del dólar reduce las compras de los hogares en México. En principio, si la inflación se mantiene baja no debería afectar el poder adquisitivo en las decisiones de compra. En la práctica, no representan impactos de relevancia pequeños incrementos del dólar. En cambio, un incremento de 30% del valor de dólar sí genera una contracción del consumo, independientemente de cuál sea la cifra de inflación.

Convendría tener en cuenta que quizá la inflación no se haya disparado por la debilidad que ha tenido la economía por varios años. Jonathan Heath describe que la economía mexicana mantiene una brecha negativa de producto y precisa crecemos muy poco (Reforma, 28/07/2015). Otra forma de reconocer el lento crecimiento nacional es observar lo que reportan quinquenalmente los últimos censos económicos 2003, 2008 y 2013. Los empleos crecían 5% anual y 3% los salarios entre 2003 y 2008, lo que equivalía a un aumento de 8% de los ingresos disponibles cada año. La desaceleración cobró presencia para el período reciente entre 2008 y 2013, el aumento de los empleos fue de 1.5% anual, una tasa cercana al crecimiento poblacional, y el crecimiento salarial fue de 0%, lo que implica que no hubo aumento del poder adquisitivo.

Podemos estar en un punto que proporcionaría un gran salto adelante para la humanidad: Rifkin

Al igual que otros autores, Jeremy Rifkin en su libro The Zero Marginal Cost Society (2014) describe al Siglo XXI como una tercera revolución industrial basada en las comunicaciones por internet y el Internet de las Cosas (IoT). Rifkin ha venido estudiando con acierto el impacto de las tecnologías sobre el mundo del empleo. Julio Boltvinik (La Jornada, 13/05/2015) cita a Rifkin cuando afirma que la inteligencia artificial y la robótica están remplazando el trabajo humano tanto en las industrias, como en los servicios, lo que lleva al prospecto muy real de liberar (desemplear) a cientos de millones de personas del trabajo en la primera mitad del siglo XXI. El planteamiento de J. Rifkin es transformador, señala que el sistema capitalista comienza a coexistir con una economía (social) colaborativa, precisamente debido a estas nuevas tecnologías se ha logrado un incremento importante de la productividad y consecuentemente los costos de producción se han reducido a un mínimo. La revolución digital permitió superar el principio de escasez en que se basan los monopolios dando origen a una economía de la abundancia. Con ello se reducen las ganancias empresariales debido a una mayor competencia y al debilitamiento de los derechos de propiedad.

Aunque la economía digital parezca un tema de países desarrollados hay evidencias convergentes en Latinoamérica. En la última década, crecieron las redes 3G que, a la par de la reducción de los equipos móviles, incrementó el uso del internet a la mitad de la población latinoamericana. En el informe de CEPAL (2015) Del internet de consumo al internet de la producción: La nueva revolución digital se estimaron 700 millones de conexiones a telefonía móvil, con más de 320 millones de usuarios únicos y se prospecta que “…los precios de los equipos continúen disminuyendo, al tiempo que aumente su capacidad y calidad. Este factor positivo para la expansión de la digitalización en la región puede compensar parcialmente los efectos derivados de la debilidad de la coyuntura económica”. Con la digitalización de todo, nuestro bienestar estará cada vez menos relacionado con las cifras del producto interno bruto.

* Memorándum. Donald Rumsfeld en 2003 ganó un premio por haber pronunciado la frase más incomprensible enunciada por una personalidad pública en inglés. Una traducción aproximada es “Las informaciones que dicen que algo no ha pasado son siempre interesantes para mí, porque, como sabemos, hay hechos conocidos que conocemos, hay cosas que sabemos que sabemos. También sabemos que hay hechos desconocidos que conocemos, es decir, sabemos que hay algunas cosas que no sabemos. Pero hay también hechos desconocidos que desconocemos, aquéllos que no sabemos que no sabemos”.

enriquekato@uaq.mx

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