¿Estamos en Guatepeor?

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Fernando Islas | Politólogo

¿Han escuchado el famoso dicho, “saliste de Guatemala para ir a Guatepeor”?  Sin duda lo hemos escuchado en repetidas ocasiones y probablemente hasta lo hemos usado. Pero, estimado lector, ¿Qué pasa cuando “Guatepeor” es nuestro país?, cuál es su sentimiento cuando vemos que nuestro  vecino del sur  logró quitarle el fuero a su presidente por actos de corrupción, lo que al mismo tiempo nos recuerda que si algo impera en México, es precisamente eso, la corrupción.

Hoy tristemente somos el  famoso “Guatepeor” y si usted todavía lo duda, basta echarle un ojo al tercer informe de gobierno de Enrique Peña Nieto, es una verdadera burla para los mexicanos que el mandatario nacional nos quiera ver la cara con una sarta de mentiras y omisiones en su rendición de cuentas anual. 

¿Qué se omitió en este informe? 

¿Qué sucesos y aspectos relevantes del último año de gobierno Peña Nietista  fueron excluidos para cuidar la imagen de uno de los presidentes más cuestionados de los últimos años? Si nos diéramos a la tarea de enlistarlos nos encontraríamos con 2 problemas principales: en primer lugar, no podríamos darles un orden de importancia, ya que seguramente cometeríamos errores de valoración, y  por último, esta lista sería interminable.

Los primeros excluidos de este informe son las más de 37 mil víctimas mortales que ha cobrado la supuesta lucha contra el narcotráfico, que no es nada más que la innegable relación que existe entre grupos delictivos,  funcionarios de gobierno, ejército y policía. Este tema es igual de incómodo que el de las desapariciones en México, las cuales ascienden a más de 25 mil personas, que para las autoridades no es prioridad su localización.

¿Nos hemos acostumbrado a vivir en la barbarie? ¿La violencia es tan cotidiana que ya la vemos como parte de nuestra vida? ¿Por qué la indignación ante hechos como los de Ayotzinapa, Tlatlaya, Apatzingán y Ostula es sólo cosa de unos cuantos en comparación del grueso poblacional en nuestro país? ¿La “verdad histórica” del Estado es suficiente para acallar las voces que claman justicia? ¿Cuántos Ayotzinapa necesitamos para que la organización no sólo sea coyuntural? Estas y muchas preguntas más tenemos que hacérnoslas constantemente para que el olvido no llegue a nosotros.

Como mencionaba al inicio de esta columna, la corrupción es el pan de cada día en nuestro país y lo podemos ver desde el actuar de un policía de tránsito en complicidad con un conductor que decide prestarse a estas prácticas, hasta en las más altas cúpulas de poder. Para muestra basta recordar el escándalo en el que se vio envuelta la pareja presidencial con la llamada “Casa Blanca” una casa cuyo valor asciende a 86 millones de pesos y cuya supuesta propietaria es la primera dama Angélica Rivera,  la adquisición de estas y otras propiedades más que han salido a la luz, constituye una ofensa a un país que está hundido en la pobreza con un total de 53 millones de pobres.

En pocas palabras podemos decir que existen miles de casos sin esclarecer en estos primeros tres años, existen decenas de periodistas asesinados cuyos casos han tenido como destino el archivo de un ministerio público… Para no hacerlo más largo, lo único que ha aclarado el poder, hasta ahorita, fue el uso correcto de un par de calcetas.

Esta primera mitad de mandato presidencial nos debe de poner alerta para lo que viene, el daño social y económico que existe por las decisiones tomadas por Peña Nieto en complicidad con diputados y senadores, que han llevado a México a un estado crítico, a pesar de que las reformas estructurales no se han consumado aún.

Hoy en día la responsabilidad de sacar al país del profundo bache en el que se encuentra es de todos y cada uno de los mexicanos, la solidaridad con las luchas más justas será vital para que reformas como la educativa no se lleguen a aplicar en su totalidad, ya que de ser así estaríamos inmersos aún más en la lógica privatizadora que están impulsando empresarios de la mano del gobierno en turno.

No existe razón alguna para que como sociedad continuemos soportando esta realidad “jodida” a la que nos han condenado durante años los distintos gobernantes que hemos tenido, el poder de cambiar radicalmente las cosas a favor del pueblo existe enteramente en el mismo pueblo, sólo unidos podremos vencer esta oleada de miedo que intentan infundir en nosotros y cambiar la cara de la moneda a nuestro favor.  

El poderoso temerá cuando la organización popular sea una realidad. 

Facebook: Zaturaz 906

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