Bioenergética

Chak

Leonardo Cué | Director del Instituto Wilhelm Reich.-

El Psicoanálisis es un invento genial. La idea del inconsciente como motor secreto de la conducta revolucionó por completo nuestra visión del ser humano. El concepto del aparato psíquico y la teoría de la economía libidinal junto con la descripción de los mecanismos de defensa, nos explican mejor que nadie a la persona que tenemos enfrente. Analizamos la historia del paciente a la luz de estos elementos y todo queda clarísimo. El psicoanálisis tiene más de cien años. Hace más de cien años que todo queda clarísimo.

Hace más de cien años era maravilloso saber por qué somos como somos. El problema es que no buscamos la terapia para saber sino para cambiar, y hace cien años que esa terapia no nos lleva al cambio. Lo que necesitamos es cambiar, y cambiar rápido, y el psicoanálisis entre otras cosas es interminable, y es interminable porque no toca nunca la raíz de los problemas. La raíz de los problemas es energética. Y la estructura de esa energía es el cuerpo.

La mente es como el tablero del automóvil. Ahí dice cuánta gasolina hay, pero no es el tanque; dice a qué velocidad va, pero no es las ruedas; qué temperatura tiene, pero no es el radiador. Si le falta gasolina se la echamos al tanque, no al medidor; si no arranca, arreglamos el motor, no el velocímetro, y si no tiene corriente el problema es de la batería, no del tablero ¡el psicoanálisis analiza el tablero! ¡La Bioenergética trabaja con el tablero y con el resto del carro! ¡No puede ser de diván como si sólo fuera el tablero!

¡Hay que quitarse la corbata, meterse al taller y llenarse de grasa! Hay que trabajar con la energía, el cuerpo y la mente del paciente. Lo que quiere es cambiar, no una genial explicación de porqué está como está.

Cuando vienes a terapia es porque hay algo que está mal en tu vida, hay algo que ya no soportas, hay algo que no quieres que siga siendo como hasta ahora: quieres cambiar algo para que tu vida sea diferente. Llegaste hasta este momento porque tu vida ha sido de cierta manera, una clase de vida que te trajo hasta aquí buscando terapia. La historia de tu vida es la historia de tu energía, y es la historia de tu cuerpo, que es la estructura de esa energía.

El feto es un cuerpecito que va hacia la vida; si la madre no está segura de tenerlo, si va de la duda al intento de aborto, le está diciendo al feto que no es bienvenido, está bloqueando en alguna medida una energía que va hacia la vida, y el niño nace intruso y sin derecho a estar en este mundo y vivirá el resto de su vida sintiendo que no es nadie y sin merecerse nada.

Si el bebé llora en la cuna llamando a su madre, su energía va hacia ella en busca de alimento, cuidados y amor. Si la madre no llega, el intento se frustra y la energía que busca satisfacer necesidades se bloquea y tendremos en el futuro una persona incapaz, dependiente, en perenne necesidad, colgada y adicta.

Si le negamos al nene su derecho a desplazarse, a utilizar el espacio y a ser el que es, bloqueando su energía que va a la libertad, estaremos fabricando un autoritario que busca compulsivamente el poder y niega la libertad y los derechos de los demás.

Llega un día en que el niño quiere tomar decisiones, aprende a negarse y descubre que puede oponerse: quiere ser autónomo e independiente. Bloquea esa energía, atropella su incipiente autonomía y tendrás un gregario agachón, quejoso y cínico.

A los tres o cuatro años los niños empiezan a celar y a manosear a su mamá y las niñas a seducir al papá. Si esta incipiente (e inocente) energía sexual se corta de tajo, el niño se siente traicionado, y conoceremos un adulto calculador y desconfiado que difícilmente se entregará al amor o a cualquier otra cosa.

De adultos queremos tener pleno derecho a la vida, pero somos expertos en no merecerla; queremos tener la habilidad de satisfacer nuestras necesidades, pero estamos imposibilitados para hacerlo; queremos ser libres con un programa de atrapados; queremos ser autónomos con una estructura de ovejas, y ser protagonistas de una gran historia de amor o de una novela de aventuras cuando que somos miedosos, cuadrados y leguleyos. Estos son problemas energéticos, son problemas de conducta, por lo tanto son problemas corporales, y son problemas mentales, porque cuerpo, mente y energía son una misma cosa, son una unidad indivisible.

En Bioenergética trabajamos simultáneamente con mente, cuerpo y energía, por eso tus problemas se resuelven desde su raíz. Al resolverlos recuperas grandes cantidades de energía libre que queda a tu servicio dándote un poderoso sentido de la realidad, te hace más erótico y de mayor potencia orgástica; hace más poderosa tu voluntad; aumenta el poder de tu presencia; te hace más amoroso, más comunicativo y carismático y finalmente viene la comprensión y la espiritualidad al quedar liberados todos los segmentos de ese sofisticado sistema de bloqueos energéticos que fuiste adquiriendo a lo largo de tu vida.

Más información: Cel. 442 216 33 13

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