¿Puede existir una relación moral de los seres humanos con la naturaleza? Una propuesta desde la ética ambiental

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Gaby Morales |   Filósofa / Educadora Ambiental.-

Se define a la ética ambiental como la disciplina que estudia la relación moral de los seres humanos con el medio ambiente, así como el valor y el estatus moral de este y de sus contenidos no humanos (1).

Debemos tomar en cuenta que en la actualidad existe una discusión en torno a la validez de la ética ambiental, siendo ésta una propiedad meramente humana, y que la búsqueda de esta relación está íntimamente ligada a los problemas de la crisis ambiental, en la que los seres humanos hemos incidido como actores causantes.

Ocuparse de un problema como lo es esta crisis, nos revela que la ética ambiental, como rama de estudio dentro de la filosofía, aún presenta imprecisiones igualmente complejas en su quehacer, especialmente en un país como México, en donde esta rama ha quedado relegada dentro de las academias de estudios sociales y de humanidades.

Sin embargo, la ética ambiental cuenta con un bagaje que comenzó a gestarse durante los años 70´s en Europa, Australia y Estados Unidos, posicionándose en varias universidades de este último, como disciplina académica, al hacerse notable la urgencia con la que había que contrarrestar los problemas ecológicos, pues a finales de esta década se reflejaba una percepción generalizada de enfrentamiento contra una “bomba de tiempo poblacional”; este, entre otros factores, comenzaron a llamar la atención de varios filósofos e investigadores, quienes tras llevar a cabo algunas observaciones, publicaron diversas hipótesis acerca de las causas ideológicas de la crisis ecológica. Entre ellos se encontraba Lynn White, historiador estadounidense que publicó “Las raíces históricas de la crisis ambiental” (“The historical roots of environmental crisis” (2)), donde planteó que el sustento de la religión judeo-cristiana había sido el motivo por el cual los seres humanos sobreexplotaban la naturaleza. White cita el génesis bíblico 1:27–8, el cual relata que dios ordena al hombre dominar y subyugar a la tierra, al igual que a cada ser vivo y componente de ella, dando por sentado que el ser humano recibe de dios la categoría de ser superior ante cualquier otra especie o ser vivo. Inspirado por White, el científico y astronauta Dennis Meadows elaboró un estudio que habla sobre la vulnerabilidad de la tierra, que nombró “Los límites del crecimiento” (“The limits to grow”). Meadows sugiere en este estudio, que debe encontrarse un equilibrio planetario a través de un cambio en los valores y en las metas, tanto en nivel individual como colectivo (3).

Por otro lado, décadas antes y debido a la iniciativa del ingeniero forestal y ecólogo estadounidense, Aldo Leopold, quien en 1950 escribió un almanaque con reflexiones morales en torno a la naturaleza llamado “Almanaque del condado arenoso (4)”  (en el que refería sus ideas acerca de una integración del ser humano con la naturaleza), surgió el interés por la relación moral del ser humano con la naturaleza. Gracias a este autor se desencadenaron una serie de reflexiones que dieron lugar a distintas teorías, las que hasta el momento, forman parte de la discusión sobre la validez moral entre estos dos aspectos.

Una postura de la cual cabe hacer mención, es la del filósofo alemán Hans Jonas, quien fue pupilo de Heidegger en Marburgo, y quien en 1979 escribe “El principio de responsabilidad” (5).

Existe una discusión en torno a la validez de la ética ambiental, siendo ésta una propiedad meramente humana

Jonas observó que después de la revolución industrial, el desarrollo de la técnica había brindado a la humanidad la posibilidad de dominio sobre la naturaleza, sin embargo, ésta fue explotada a través de un uso desmedido, impulsado por la posibilidad de hacer realizable lo utópico, es decir, lo que anteriormente se concebía como imposible, pero que en la actualidad, gracias a la trasgresión de la técnica hacia tecnología, es realizable; esto, desde su perspectiva, incluye que desconozcamos las consecuencias y los límites de nuestro poder de uso tecnológico, como en la clonación, por ejemplo, llamándole a esto: crisis del uso de poder. Jonas prevé que este escenario donde la utopía se vuelve realizable, carece de parangón alguno dentro de la historia de la humanidad, incluyendo a la esfera moral. Con esto quiere decir que se ha presentado un fenómeno nuevo para la moral y que es menester de la Responsabilidad, como atributo meramente humano, el vislumbrar la necesidad futura de los seres, que como posibilidad necesaria, habitarán también en el mundo. Jonas hace un llamado humano en donde nos invita a desarrollar nuestro sentido de responsabilidad, dirigiéndolo hacia la previsión de las consecuencias de nuestros actos, en aras de hacernos cargo de ellas, pero también advirtiendo el impacto de éstas en las vidas de los seres humanos del futuro.

Junto a esto, Jonas observó que las éticas anteriores abarcaron otras problemáticas, que dejaron fuera de su alcance reflexivo la posibilidad de tratar “el poder” como cualidad humana de causa, y las consecuencias que con el uso práctico de éste, llegarían a modificar el estado físico de la tierra, y con ellos, las nuevas particularidades de circunstancias y problemáticas que no tienen estudio ni reglas para abarcarlas, que sobrepasan la ética como la hemos conocido hasta ahora, y que requieren ser incluidas en nuestro quehacer ético actual.

Inspirado en Jonas, el filósofo español Jorge Riechmann (6), propone que la innovación en valores, a través de la conformación de un sistema moral, es necesaria, y que se deben revalorizar propuestas éticas que apoyen este nuevo paradigma, al que nos enfrentamos y ante el cual debemos buscar la mejor manera de actuar para lograr su aminoramiento y fomentar el equilibrio y la armonía de los ecosistemas.

La ética ambiental se muestra actualmente ante una necesidad de ser profundizada, tanto en la teoría como en la práctica

En este tenor, tanto el filósofo alemán, como el español, observan que desde siempre, la ética ha estado basada en las necesidades humanas, es decir, que la ética es antropocéntrica: el ser humano está en el centro de las necesidades morales, sosteniendo que el humano establece la sede y medida de todo valor. Para el autor español es criticable que la ética mantenga una postura antropocéntrica desde hace siglos y que no se haya modificado su visión en torno a la valía de los seres no humanos, y propone la creación de una ética biocéntrica, que nos incite a incluir en nuestras medidas de valor moral, a los seres vivos no humanos, pues apunta que éstos poseen intereses, en la medida que persiguen un bien propio y que tienen un conjunto de capacidades, vulnerabilidades y condiciones de florecimiento que definen lo que para ellos es una buena vida (7).

Aunque la ética sea un rasgo humano y por ello, no podamos prescindir de la visión antropocentrista, es necesario comenzar a experimentar con las propuestas de estos investigadores y visionarios, quienes no sólo custodian la entereza de la biosfera, sino que también buscan conservar la integridad humana.

La ética ambiental se muestra actualmente ante una necesidad de ser profundizada, tanto en la teoría como en la práctica. Debe ser tomada en cuenta, creada y ampliada no sólo dentro de la filosofía, sino en distintos campos de estudio como la política, la economía y la educación, pues requiere de un largo recorrido de análisis y discusión para continuar con su desarrollo, especialmente en nuestro país, en donde los problemas ambientales son visibles y contundentes. Mientras que la capacidad de reflexión, de responsabilidad, de ética, son cualidades específicamente humanas que surgen como atributos de seres racionales y libres, también resultan ser necesidades que deben practicarse en el presente y con miras hacia el futuro para fomentar el bienestar y la calidad de vida de las próximas generaciones de seres humanos y no humanos, así como de la biosfera. Ω

gmasanmiguel@gmail.com

1.  Stanford Encyclopedia of Philosophy “Environmental Ethics” First published Mon Jun 3, 2002; substantive revision Thu Jan 3, 2008 http://plato.stanford.edu/entries/ethics-environmental/ Consultado el 26 de Octubre 2015. Traducción 2. Mía.

3. Íbid.

  4.Íbid.

5. Leopold, Aldo. Una ética de la tierra. España, 2005. Trad. Jorge Riechmann, Ed. Catarata,

  Jonas, Hans/ El Principio de Responsabilidad.- Barcelona, España 1995. Ed. Herder

6.  Riechmann, Jorge / Un Mundo Vulnerable.- Madrid, España 2005. Ed. Catarata

Íbid. p. 26

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