Desconocen más del 90% de los propietarios mexicanos que sus vehículos son de alto riesgo

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La primera Encuesta Nacional en Seguridad Vehicular muestra que en México la mayoría de propietarios consideran que sus vehículos son seguros, a pesar de que no cumplen con los mínimos estándares de seguridad y podrían causarles la muerte o daños de por vida a ellos y a miembros de sus familia en colisiones a solamente 64 kilómetros por hora.

Stephan Brodziak, investigador en Seguridad Vehicular de El Poder del Consumidor, afirmó  “la ignorancia de los propietarios de automóviles sobre la seguridad de sus vehículos y los sistemas que deben presentar para garantizar la protección mínima del conductor y sus pasajeros es una de las razones que explica que en México no se cuente con estándares de seguridad para los vehículos nuevos que entran al mercado, y explica en parte que los accidentes vehiculares sean la principal causa de muerte en niños y niñas entre cinco y 14 años de edad, y la segunda causa de orfandad en nuestro país. La propia Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) en sus Estadísticas sobre Salud México 2014 ha señalado que en México la esperanza de vida se ha visto afectada por tres causas principales: la obesidad y diabetes, los homicidios y ´las muy altas tasas de mortalidad por accidentes de tráfico’. Además hay que señalar que los accidentes viales le cuestan al país alrededor de 1.7% del PIB”.

A la ignorancia de los propietarios de automóviles sobre la seguridad de los vehículos y sus componentes se suma la falsa idea de poseer un auto seguro. Una ignorancia que ha sido mantenida por la industria automotriz y la falta de regulación por parte del gobierno mexicano para que los autos nuevos cumplan con los estándares de seguridad recomendados por Naciones Unidas.

Condiciones de seguridad en Tsuru de Nissan y Aveo de General Motors.- De acuerdo con las pruebas de choque realizadas por Latin NCAP, organismo encargado de evaluar la seguridad de los autos que se comercializan en América Latina y avalada por la ONU, el Tsuru de Nissan (cuarto lugar en ventas en México) no cumple con los mínimos estándares de seguridad, calificado con cero (0) estrellas, lo que significa que el conductor y los pasajeros podrían morir o quedar con daños de por vida en un choque a 64 kilómetros por hora. El 79% de los encuestados, dueños de este vehículo, consideran que su auto es seguro. El 94% de ellos afirmó conocer los elementos de seguridad con que cuenta el vehículo. 83% asegura que su auto cuenta con una estructura estable. 94% tiene la falsa creencia de que su auto tiene cinturones de seguridad de tres puntos en cada plaza. Y el 78% piensa que su auto cuenta con Sistema Electrónico de Estabilidad (ESC).2 Sin embargo, el Tsuru no cuenta con ninguno de estos sistemas.

En tanto, el Aveo de General Motors, número uno en ventas en México, también ha sido reprobado con 0 estrellas en las pruebas de choque de Latin NCAP. Sin embargo, el 96% de los poseedores de un Aveo considera que su vehículo es seguro y el 73% afirma que cuenta con ESC, cuando esta tecnología no se encuentra disponible en ninguna de las versiones de este modelo.

De acuerdo con la encuesta, sólo el 8% de las personas al comprar su vehículo preguntaron sobre los requerimientos de seguridad, en cambio la mayoría aceptó que le interesó más conocer otros detalles como el estilo, el equipamiento o la comodidad.

Al respecto el investigador en seguridad vehicular de El Poder del Consumidor, afirmó: “Esto habla de la ignorancia de los consumidores mexicanos, ya que les preocupan elementos que son prescindibles, en lugar de preguntar por aquellos que les darían seguridad a ellos y sus familias”.

Stephan Brodziak resaltó que la preocupación de los consumidores por la seguridad de los vehículos aumentó radicalmente cuando recibieron información de las tecnologías de seguridad.

La Encuesta Nacional en Seguridad Vehicular demostró que una vez que los entrevistados fueron informados acerca de las pruebas de choque que realiza Latin NCAP, el 98% afirmó que sería importante conocer el desempeño del vehículo en las pruebas de choque. En el mismo sentido el 93% de los encuestados están de acuerdo en que el gobierno exija a la industria que implemente las mejores tecnologías en seguridad en todos los autos nuevos que se vendan en el país.

Los resultados de la encuesta demuestran que los consumidores están dispuestos a pagar más con tal de tener un auto más seguro. El 88% de los entrevistados opinó que preferirían un vehículo más caro, pero con todas las medidas de seguridad.

Asimismo, los consumidores después de conocer cómo funcionan los frenos ABS3, el ESC, los cinturones de tres puntos y las bolsas de aire, el 99% afirmaron que estos elementos serían muy importantes en la adquisición de su próximo vehículo. Cifra totalmente contrastante, cuando al principio de la entrevista sólo el 8% consideró la seguridad como el primer elemento a tomar en cuenta en la compra de un vehículo.

En la actualidad, ningún vehículo está obligado a tener tecnologías de seguridad, como ABS, ESC, bolsas de aire o a pasar pruebas de choque frontal o lateral, que confirmen que cuentan con una estructura estable en caso de impacto.

Estas tecnologías avanzadas de seguridad sólo son integradas en vehículos de lujo o en la versión más equipada de algunos de los autos más “accesibles”. Lo que posibilita a la industria incrementar de manera artificial el precio a los consumidores y multiplicar las ganancias por tecnologías cuyo costo real no está reflejado en el precio al consumidor.

Como ejemplo de lo anterior, la versión básica del Aveo tiene un precio aproximado de $150 mil pesos y la versión equipada con dos bolsas de aire y frenos ABS es de $195 mil pesos. La diferencia ($45 mil pesos) no corresponde al costo de las tecnologías con que innova en la segunda versión, ya que un precio conservador de los ABS es de 250 dólares y $50 dólares cada bolsa de aire. Por lo que sumados se estaría hablando de un incremento conservador de 350 dólares. Estas tecnologías no están integradas desde la versión básica, si se contara con ellas el precio del vehículo aumentaría como máximo $6 mil pesos.

Otro ejemplo de la diferencia del costo artificial de la seguridad es la versión de lujo del Volkswagen Jetta, el GLI, cuyo costo asciende a más de $400 mil pesos. La diferencia entre esta versión de lujo y la versión básica es de $200 mil pesos. Volkswagen no incluye el ESC desde su versión básica lo que reduciría en 80% situaciones de riesgo. Brodziak concluyó: “Esta práctica de la industria automotriz ha convertido la seguridad de los automóviles y la protección de la vida en un lujo para los consumidores”.

El Poder del Consumidor hizo un atento llamado al gobierno para que obligue a la industria automotriz a alinearse con los estándares de seguridad sugeridos por la ONU. Estándares obligatorios en la Unión Europea, EE UU, Canadá, Australia, Ecuador, Brasil y estándares similares en Argentina. Asimismo, El Poder del Consumidor pidió que el período de gracia otorgado a la industria para integrar estas especificaciones propuesto en la NOM-194 sea reducido de cuatro a dos años a partir de su publicación.

http://elpoderdelconsumidor.org/portada/desconocen-mas-del-90-de-los-propietarios-que-sus-vehiculos-son-de-alto-riesgo/#sthash.AzxSgkDa.dpuf

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