Racionalidad ecológica versus racionalidad económica

eco

Miguel Ortiz | Editor.-

En ocho años de dirigir el único medio dedicado al periodismo ecológico en Querétaro, sólo podemos tristemente afirmar: que todos los problemas ambientales de Querétaro han empeorado.

¿Qué hay detrás de este desprecio por los problemas ambientales? En primer lugar ignorancia, seguido de una indiferencia casi cataléptica de los afectados (incluso, pueden defender un parque o ser consumidores verdes, mientras destruyen miles de hectáreas de bosques alrededor), así como una ambición económica extraordinaria de las mafias de poder locales, que promueven y validan la destrucción de los ecosistemas en Querétaro. Irracionalidad de la élites económicas y políticas en la apropiación de la naturaleza bajo el dominio del capital, dado que éste finalmente destruye el objeto mismo del trabajo: el medio ecológico.

¿Qué significado tendría entonces ser “ecologista” si sólo nos convertimos en consumidores o productores pasivos de “orgánicos” y ya no luchamos por proteger una naturaleza salvaje? La conservación ambiental y el manejo de recursos naturales no puede ser un ámbito exclusivo de ciencias como la biología o la ecología, mucho menos de los tecnócratas neoliberales insertados en los gobiernos.

Para los ecologistas que luchan más allá del consumo verde, es lamentable que tanto en el Plan Estatal de Desarrollo como en los Planes  Municipales de Desarrollo de las actuales administraciones gubernamentales en Querétaro, no hayan incluido como eje rector del desarrollo al eje ecológico. Lo que augura, que ya se este gestando una destrucción todavía más acuciada de los ecosistemas queretanos, que sin protección, han sobrevivido hasta ahora.

El daño a los ecosistemas y al paisaje queretanos, infligidos por la industria inmobiliaria son irreversibles. La invasión de la ciudad impulsada por las fuerzas económicas que buscan apropiarse de más zonas naturales debe ser frenada y la protección ecológica deber ser puesta como eje del desarrollo de una ciudad que respete su entorno natural. La racionalidad de los planes económicos es parcial frente a una racionalidad ecológica que es más amplia y demanda ser atendida ya. La protección ecológica en Querétaro, no debe estar sometida a la lógica económica ni al mercado verde.

La ecología política plantea el desafío a los gobiernos en turno: una revisión radical de las relaciones entre política y protección natural, entre ciencia y servicio público.  El lenguaje de la ecología política sobrepasa y debe regir a la lógica tiránica de la economía neoliberal.  Las políticas gubernamentales y la economía deben estar regulados por una ética ecológica que preserve el presente y futuro de nuestra ciudad y nuestro estado.

Si no hay planes de desarrollo urbano para Querétaro que tengan límites establecidos por la ecología política, los problemas ambientales se harán irreparables y muy pronto la metrópoli acabará con muchos ecosistemas de todo el estado y otros estados cercanos. Parece que los problemas ecológicos -la extensión de la mancha urbana, el agotamiento de los mantos acuíferos, la deforestación, la desertificación, el cambio masivo de uso de suelo, la mala calidad del aire, la ausencia de una Secretaría de Ecología o un ombudsman ecológico, independiente de la Secretaría de Desarrollo Sustentable,  la ausencia de una red de transporte público eficiente, la ausencia de cultura ecológica,  la ausencia de un presupuesto significativo para impulsar la participación ciudadana, el subsidio público al uso del auto privado-, no están presentes en la conciencia de los gobernantes en turno, aunque estén presentes en sus discursos.

A la prensa queretana comercial (salvo honrosas excepciones de periodistas serios) sólo le interesa la ecología, cuando la información viene de una institución oficial, no hacen periodismo ambiental crítico, funcionan como altavoces del sistema económico-político que esta destruyendo el ambiente,  son parte del grupo de cabildeo (lobby) económico que creen en una ecología reformista subordinada a la lógica económica de la dictadura de los mercados.

La lucha social  y la lucha ecológica en Querétaro se muestran anacrónicas, al no vincular en la acción, a la lucha social con la ecología crítica y a la crisis social con la crisis ecológica. Un desarrollo realmente sostenible y una administración pública ciudadana exigen ahora más que nunca, la dirección de una ecología política que cuestione la tiranía de los planes de desarrollo, basados en la ideología neoliberal y  la acumulación por despojo que ejercen sobre los recursos ambientales queretanos.

Sustentabilidad es poder social ciudadano, emergencia de una subversión ciudadana, de propuestas ecopolíticas que crean nuevas formas de organizar la vida desde el respeto por los límites que marca la racionalidad ecológica.Ω

mortizconsultor@gmail.com

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