Querétaro, con más de 60 conflictos ambientales: Barrera Bassols

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Víctor Xochipa |  Reportero.-

La imagen atractiva y competitiva de Querétaro es sólo el reflejo de una realidad a medias. Una realidad que oculta al exterior el impacto ambiental del desarrollo económico, que beneficia, en gran medida, a la iniciativa privada.

El crecimiento urbano de la ciudad ha tenido un impacto ambiental silencioso, que pasa desapercibido para la mayoría de la población. Narciso Barrera Bassols, geógrafo y antropólogo de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), está realizando, en conjunto con la Universidad, un diagnóstico preliminar de las problemáticas socioambientales del Estado. El estudio se nutre con información hemerográfica, es decir, con notas de periódicos que dan testimonio de algún conflicto ambiental,  durante los diez últimos años.

Lo paradójico, dijo Barrera Bassols, es que los trabajos sobre la devastación ambiental en México hechos por el Tribunal Permanente de los Pueblos capítulo México (TPP) y la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales (ANAA), sólo han registrado entre uno y tres problemas ambientales en Querétaro. Además, que siempre se posiciona entre los Estados con menos problemas, en contraste con los vecinos Guanajuato, Michoacán y San Luis Potosí, que ocupan un lugar importante por la falta de justicia ambiental.

Sin embargo, el autor del estudio reveló datos importantes, “Reconocimos entre 60 y 80 problemáticas ambientales en Querétaro, todavía estamos limpiando nuestros datos, pero detectamos que la disputa ambiental es con el sector industrial y con la autoridad estatal. La metodología que estamos utilizando se ha empleado en estudios nacionales que coinciden con los casos identificados”.

Dentro de la problemática ambiental de Querétaro destacan:  la contaminación  del agua por la minería y la industria, el acaparamiento de tierras y su especulación, la contaminación del aire, la exportación de alimentos y la contaminación de la tierra por agrotóxicos. Además del mal manejo de la basura, el impacto del turismo y la construcción, la invasión de áreas naturales protegidas por el crecimiento urbano, y la deforestación.

El  principal conflicto ambiental en Querétaro es el agua, pero no por el consumo de la población, sino por la demanda de la industria y el crecimiento urbano de la ciudad.

Barrera Bassols mencionó “Hay estudios que dicen que una industria, consume en metros cúbicos lo mismo que la población total de Querétaro. Por eso mismo se construyó el Acueducto II que viene desde el estado de Hidalgo hasta la capital del Estado, y resuelve la demanda de agua de la industria automotriz y aeronáutica. También, se sabe que se está construyendo otro trasvase que llegaría a la parte nororiental de Querétaro donde hay un desarrollo económico importante y que surtirá de agua a la zona”.

Otro conflicto ambiental que tiene que ver con el agua, es la minería, que se presenta específicamente en la Sierra Gorda del Estado, ya que históricamente Querétaro ha sido un lugar con riqueza mineral, pero esta actividad ha pasado de ser cerrada a realizarse a cielo abierto, modificando y contaminando drásticamente, pues se hacen tajos en mediana y gran profundidad para explotar el mercurio, plata y oro.

“La minería tiene una afectación a la dinámica ecosistemática del paisaje. Para esta actividad se requiere mucha agua, que es el rector que permite la limpieza de los minerales que aquí se extraen, para ello se utiliza arsénico, elemento peligroso para la vida. El mercurio es un elemento que se encuentra en pequeñas cantidades en el subsuelo, pero que en grandes cantidades genera un problema ambiental que no sólo afecta a los humanos, sino a las plantas y animales. En nuestro cuerpo se ha comprobado que se tiene una pequeña cantidad de mercurio que sirve para estabilizar el organismo. Pero en grandes cantidades es un problema. Y aunque el conflicto ha sido poco visible hay registros de las afectaciones a la salud de la población y  a la naturaleza de la Sierra Gorda”.

Un segundo problema ambiental es el acaparamiento de tierras y su especulación; ya que inmobiliarias y consorcios privados compran tierras rurales para después vender en un mejor precio. Esto ha generado un problema con el auge de nuevos fraccionamientos que en ocasiones ni siquiera tienen servicios básicos. Un ejemplo es el índice que registró el INEGI (2010) de casas abandonadas en  Querétaro.

La urbanización también ha afectado áreas naturales, como “El Cimatario” que esta considerado como Parque Nacional pero se encuentra rodeado de fraccionamientos que cada vez invaden la zona por su crecimiento. En el caso de Peña Colorada, la misma autoridad municipal ha dado permisos de cambios de uso de suelo en la zona, sin ninguna restricción y protección del territorio.

Un foco rojo es el tramo San Juan del Río-Querétaro que es el corredor industrial más importante del Estado. Aquí se combinan varios problemas: uno, la carretera México-Querétaro que es una de las vías más transitadas y peligrosas, que genera gran parte de las emisiones de CO2 a la atmósfera (que coincide con el incremento de enfermedades respiratorias) y ruido; dos, la contaminación del agua por el sector industrial en especial el textil y el farmacéutico (que organizaciones como Greenpeace a denunciado en campañas como Detox); y tres, el abandono de tierras de labranza por el acaparamiento de tierras rurales a urbanas. Ante un panorama poco alentador, el municipio de San Juan del Río, presume en su página web una bitácora del programa de Ordenamiento Ecológico local de julio del 2013.

En la parte sur del Estado, donde se ubica Amealco y Huimilpan que tienen una población indígena otomí que colindan con el Estado de México y Michoacán. Estos municipios sufren de la explotación forestal para la producción de carbón y la falta de regulación de granjas porcícolas y avícolas. Además que estudiantes de la UAQ campus Amealco se han manifestado contra la destrucción del paisaje del centro histórico, que las autoridades municipales han realizado sin consentimiento de la población, bajo el argumento de lograr ser un pueblo mágico.

Barrera Bassols denunció “En San Idelfonso, Amealco la Semarnat (Secretaría el Medio Ambiente y Recursos Naturales) declaró al Cerro de San Pablo como una área natural protegida que esta siendo explotada para la producción de carbón, bajo el pretexto que se le esta dando un aprovechamiento sustentable. Pero es conocido en la comunidad que el único beneficiado es un empresario amigo del presidente municipal y del gobernador”.

El abandono del campo en los municipios de Tequisquiapan, Ezequiel Montes, Cadereyta y Tolimán se ha reflejado en la producción de invernaderos, semillas híbridas y el agronegocio; el vino, el queso y la carne que son el desayuno de un canadiense. Que lejos de promover una autosuficiencia alimentaria, se convierten en el patio trasero productor de otro país, en aras de una plusvalía. Aprovechando la cercanía con el Aeropuerto Intercontinental de Querétaro, claro un negocio para terratenientes y acaudalados.

La investigación hemerográfica para localizar los problemas socio-ambientales en Querétaro pasó de tres conflictos a sesenta o más, Barrera Bassols dijo que el aumento es muy significativo y estaríamos tocando apenas la punta del iceberg, si lo comparamos a nivel nacional con los más de cuatrocientas problemáticas ambientales registradas. Nos tendríamos que cuestionar, si el crecimiento económico es limpio en Querétaro y si los medios el comunicados han registrado todas las problemáticas ambientales o las han ocultado.

Finalmente Querétaro ha sido el paraíso para la instalación de empresas de diversa índole. Lo que pasa con la normativa ambiental, según Barrera Bassols, es que los permisos se han otorgado sin cumplir la normatividad ecológica, para que los funcionarios municipales la puedan manejar de manera ‘conveniente’: “Estoy seguro que no podrían instalarse empresas de Alemania, Corea, Japón, Francia y Estados Unidos en sus propios países, ofreciendo los salarios, medidas ambientales e impuestos, que pagan en México”.

La calidad de vida de la población queretana ha venido en detrimento en los últimos años, surge una competencia desleal en la búsqueda de trabajo, oportunidad que aprovecha la industria para explotar a jóvenes con la ilusión de la modernidad y el consumismo.

La reflexión ambiental en la ciudad es pequeña y en grupos aislados que necesitarían articularse en sus acciones, demandas y protestas, para que sus peticiones sean efectuvamente tomadas en cuenta. Sin embargo, hay casos esperanzadores, como el de los ejidatarios del Jardín Botánico de Cadereyta, que se se unieron para defender su territorio (ver https://periodicoketzalkoatl.wordpress.com/2015/03/15/en-disputa-jardin-botanico-de-cadereyta/).

vxochipa@ketzalkoatl.com

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