Un gobierno es un gobierno

ungob

Armando Bayona Celis   | Biólogo y Cartógrafo.-

Creo que debería haber quedado claro para todos, a raíz de los incidentes de fines del mes pasado, sobre el movimiento magisterial y la ley “3 de 3”, a quiénes obedece (rapidito y eficazmente) y a quiénes desprecia (y asesina tranquilamente) el ejecutivo federal, gobiernos de cualquier otro nivel y todos los demás poderes.

En contraste: ¡qué simpático es Justin Trudeau! No sólo guapetón y deportista, sino que apoya la diversidad de género, es feminista y quiere que se legalice la marihuana… Y qué me dicen de Pepe Mujica, que cuando fue electo presidente de Uruguay ni se mudó de su casita humilde ni dejó de conducir personalmente su vochito amarillo.

Quién pudiera tener un presidente así, simpático, con una sonrisa que se viera que no es fingida, cultito y populista. Que dijera e hiciera cosas que causaran admiración cuando fuera de gira a otros países y así. Pero ¡Ay! Ninguno de los que han llegado a la tal silla del águila desde que se instauraron las llamadas democracia y alternancia ha valido para medio representarnos con dignidad… Son carne de memes y están cada vez peor.

Pero, bueno, en realidad no importaría que se tropezaran, sonrieran estúpidamente y hablaran un pésimo inglés, si aquí las cosas fueran mejorando: si el país creciera al 5% anual, y los sueldos alcanzaran y mejoraran su poder adquisitivo y nuestra educación fuera educación y los mexicanos entendiéramos el mundo y no nos dejáramos arrastrar por cualquier mito o estrella de algún canal y el país escalara en el ranking internacional en algún indicador que no fuera corrupción o inseguridad, y otros a cual más deshonrosos y dolorosos, ya saben.

Porque se supone que somos un país emergente. Es decir, que vamos para arriba para, un año de estos, emparejarnos con los realmente grandes. Que tendríamos que estar acortando la brecha entre los súper ricos y nosotros. Pero esto no pasa, sino todo lo contrario. La brecha, a nivel mundial, se abre cada vez más. La tal emergencia (como acción de emerger, se entiende) es otro mito de esos que no se sostiene ante un análisis sencillo de las cifras.

Es verdad que hace algunas décadas, Corea del Sur y China comenzaron a crecer en una forma notable, y luego la India y Brasil hicieron lo propio. Los dos primeros entraron al club de los desarrollados. Los otros, aunque tuvieron niveles de crecimiento elevados, no subieron mucho en la escala y siguieron estando de este lado de los sub, bueno, emergentes.

Y ¿Cómo hicieron para crecer?

Hay varias hipótesis y muchos se quieren adjudicar la autoría de las estrategias que se siguieron. Me parece que tres factores son comunes a los cuatro países: hubo un fomento decidido a la educación (gastando el doble de lo que gasta México, pero haciéndolo bien) y la investigación científica (hasta 10 veces más); un férreo proteccionismo gubernamental hacia las áreas que se consideraron estratégicas (agricultura, ferrocarriles, telecomunicaciones…) y, sobre todo, el desarrollo de un sector industrial nacional, muchas veces a partir de empresas apoyadas por el gobierno (Samsung en Corea del Norte) o de plano creadas por él (la aeronáutica Embraer en Brasil).

El acatamiento de las recomendaciones del consenso de Washington y la teoría neoliberal,  no ha sido, como por allí nos tratan de convencer, lo que provocó el crecimiento del 6%, sino la desobediencia a ellos, el tener un gobierno fuerte, proteccionista, nacionalista y populista, en el sentido que le da Obama.

Así fue México durante muchos años. Con su economía “mixta” creció al 5 o 6% anual, a pesar de la corrupción y la presencia de la inversión extranjera (eso sí, controlada). Desde que nos volvimos obedientes al Banco Mundial y el FMI, no ha vuelto a ocurrir en ya más de tres décadas. Otra vez la realidad, los mediocres resultados que, si no me equivoco, empeorarán como resultado de las reformas estructurales, descalifican claramente lo que el gobierno mexicano ha venido haciendo. Y es una lástima que lo que se había logrado con sacrificios de todos, como expropiar y/o desarrollar fuertes industrias petrolera, eléctrica, telefónica, ferroviaria, azucarera, lechera… nacionales, se esté terminando de perder a un ritmo acelerado.

Recuerdo un pasaje de La Muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes. Artemio, en ese momento funcionario de alto nivel del gobierno mexicano, le lee la cartilla a un empresario gringo; le pone condiciones y le dice claramente que aquí el que manda es él. Esto suena a fantasía hoy en día. Los que mandan son los dueños de las empresas, los bancos, los medios. Ellos pueden tener audiencia en Los Pinos cuando les dé la gana, o tener al presidente de la República en el Teletón.

Y en otros países la cosa no es muy distinta. Las mineras canadienses destrozan montañas y culturas en medio mundo, a pesar de que el simpático Trudeau esté por el medio ambiente y los derechos humanos; y el tierno ideólogo Mujica no evitó que los cultivos de soya transgénica producida por transnacionales envenenaran química, económica y culturalmente a su gente.

Los gobiernos, casi casi todos, dependen de préstamos. Los países, casi casi todos, tenemos deudas enormes y crecientes que fueron contratadas por nuestros gobiernos a nuestro nombre, a través de contratos que además de los intereses incluyen condiciones que tenemos que cumplir, y que viéndolo bien, son casi lo único que cumplen nuestros gobiernos.

La deuda, la promesa mítica y mentirosa de que con la inversión extranjera se generarán muchos empleos, el sistema financiero del que dependen hasta nuestras pensiones; que no tiene patria y que se espanta con cualquier cambio (porque así le conviene), son los mecanismos del saqueo persistente a los pueblos de muchos países que hemos perdido nuestra poquita o mucha soberanía; tanto que daría lo mismo, o a lo mejor nos convendría más, que contratáramos para gobernarnos a una empresa, digamos coreana, que sí cumpliera los términos de un contrato. Total: ser patriota ya pasó de moda; hay que ser global.

Claro, hay dictaduras horrendas como Cuba, que por ser antidemocrática ha sido bloqueada de los beneficios de la globalización y, como casi no tiene deuda, ni elecciones, ni inversión extranjera, sólo ha logrado la única educación de excelencia en América, cero analfabetismo y un nivel de posgrados más alto que los de toda Latinoamérica, cero desnutrición y avances de primer nivel en investigación médica…Pero no se preocupen: ya le van a suspender el bloqueo. Es que no es justo que no los saqueen como a todos los demás.

Perdonarán el sarcasmo. Ya seriamente, creo que es muy importante que nos demos cuenta de que para que un gobierno obedezca a las mayorías, cumpla con lo que les pagamos por hacer, es hacernos oír al mismo nivel que los ricos. Eso no se logra votando, sino exigiendo, saliendo a la calle, gritando lo más fuerte posible y tratando de que cada vez más gente se dé cuenta de lo que pasa realmente.

bayotenal@yahoo.com.mx

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