Auge tecnológico, no de empleos

auge

Joaquín Puente / Enrique Kato  | Economistas, UAQ.-

Desde mediados de la década de 1980 ha habido un acelerado cambio tecnológico. Quizá el ejemplo más relevante sea el de las computadoras personales, laptops, teléfonos móviles y tabletas que se comercializan masivamente. La miniaturización y, a la vez, el aumento en el nivel de eficacia de los microprocesadores ha hecho posible que ahora tengamos muchas veces más capacidad de procesamiento en un smartphone que en una computadora personal de hace dos décadas. Estas innovaciones impactan la vida diaria tanto en lo personal como en lo laboral.

Los economistas han investigado el impacto que el cambio tecnológico trae a la sociedad. Se ha estudiado el efecto en los salarios, en el crecimiento económico, en las relaciones productivas, entre otros. Un hallazgo es el crecimiento hacia las contrataciones de los trabajadores con altos niveles de escolaridad y también que el salario de este grupo de trabajadores era, prácticamente, el único que aumentaba, lo mismo en Europa y en Estados Unidos, al menos en las últimas dos o tres décadas. Las investigaciones han tratado de establecer la causalidad entre la mayor contratación de profesionistas y el rol específico que podría tener el cambio tecnológico.

La mayor presencia de computadoras provocó una mayor demanda de empleo altamente cualificado, con educación media superior y de posgrado

Un estudio para el caso alemán, a cargo de Alexandra Spitz-Oener, reunió una impresionante cantidad de información sobre el mundo laboral con datos desde 1979 para poder probar la hipótesis del vínculo entre las tecnologías de la información y el empleo calificado. La encuesta utilizada contiene información muy detallada sobre las actividades que los trabajadores llevaron a cabo dentro de su área de trabajo, así como las herramientas que ellos utilizaban y el grado o nivel educativo con el que contaban. La investigadora tuvo acceso a variables clave para poder analizar la influencia que tuvo la tecnología en las actividades requeridas dentro de las distintas ocupaciones a lo largo de dos décadas.

Para fines de análisis se puede dividir a los trabajadores en tres niveles educativos (sin educación formal media o superior, con educación media o técnica, y con educación superior o de posgrado). A su vez, se puede categorizar a cada trabajador según las actividades que realiza; en este caso se utilizan cinco grupos: cognitivas no rutinarias, cognitivas rutinarias, interactivas, manuales no rutinarias y manuales rutinarias. A cada categoría se le asignó un conjunto de actvidiades afines o parecidas. De tal forma que actividades tales como: investigar, analizar y evaluar, entrarían en la primera categoría (cognitivas no rutinarias), mientras que actividades como calcular o medir en la segunda (cognitivas rutinarias), negociar, coordinar y entrenar vendrían a formar parte de la tercera (interactiva o social) y para las últimas dos la diferencia sería entre realizar tareas como reparar y renovar, o controlar y manejar maquinaria, respectivamente. Como su nombre lo dice, unos conjuntos se caracterizan por reunir actividades que son repetitivas o que comprenden una serie definida de pasos y que, por tanto, son susceptibles de ser codificadas y posteriormente automatizadas mediante algún programa computacional.

El cambio en el mundo del trabajo es sustancial, tanto en países industrializados como en desarrollo. Por ejemplo, para el caso alemán, Spitz-Oener encontró que se duplicó la proporción de trabajadores con un alto nivel de educación en el área de trabajo a lo largo de 20 años. Por su parte, la proporción de trabajadores en el nivel intermedio de habilidades se mantuvo casi constante y la del nivel más bajo decreció a la mitad. También se halló que en todos los empleos ahora se requiere realizar más tareas o actividades, especialmente de tipo intelectual, flexible y social. En cambio, se redujeron las actividades con procedimientos fijos o automatizables, las cuales requieren trabajo poco calificado. Estos cambios ocurrieron porque, a lo largo del período de análisis, aumentó un 59% la cantidad de computadoras personales y aparatos procesadores de datos.

En palabras de la investigadora Spitz-Oener “los trabajadores con mayores niveles educativos tienen una ventaja comparativa para la realización de tareas intelectuales, flexibles y sociales”. Por tanto, la mayor presencia de computadoras provocó una mayor demanda de empleo altamente cualificado, o de trabajadores con educación media superior y de posgrado. También se observó que a mayor nivel educativo aumentaba la cantidad de tareas que requerían mayor especialización. La evidencia indicó que la computarización de los empleos se debió a la constante caída en los precios de las tecnologías de la información, causando así que se demandara más trabajo cualificado. Se comprobaron dos hipótesis en el estudio: a) que las tecnologías de la información sirven como un complemento (beneficio) de las actividades analíticas e interactivas, y b) que éstas sustituyen (afectan) a las tareas operativas manuales e intelectuales rutinarias. Los datos muestran que cerca de la mitad de los cambios hacia las actividades intelectuales flexibles no rutinarias y sociales es atribuible a la computarización. En cambio, cerca del 90% de la disminución de las actividades rutinarias fue atribuido a la presencia de computadoras en el mundo laboral.

El empleo creció en los extremos, excluyendo del crecimiento a las personas  con habilidades intermedias

Las pruebas estadísticas adicionales permitieron probar que la caída constante en los precios de las tecnologías de la información y el creciente nivel de computarización fue el causante del cambio en la composición del requisito de habilidades y tareas, y no viceversa, es decir, se descartó la posibilidad de que la causa haya sido la transformación del mundo laboral y que esto haya implicado la creciente compra de computadoras en las empresas. Un último apunte es un fenómeno que se conoce como polarización en el empleo. Esto es, si ordenamos las ocupaciones laborales desde las más básicas (y que por tanto, se componen en mayor medida de tareas rutinarias) hasta las más especializadas, se encuentra que ha crecido el número de empleos tanto los más calificados como los poco calificados.

Se podría decir que el empleo creció en los extremos, excluyendo del crecimiento a las personas con habilidades intermedias, como ocurre son el personal de oficina. El proceso de tecnificación es algo frecuente en las economías y lleva décadas ocurriendo con la revolución de las computadoras. Este fenómeno plantea interrogantes que se transforman en retos colectivos. Ω

pnovell94@gmail.com | Google.com/+EnriqueKato

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