Trump, el mulo

trump

Armando Bayona Celis   | Biólogo y Cartógrafo.-

En las novelas de la consagrada trilogía “Fundación”, de Isaac Asimov, en el futuro lejano, el científico Hari Seldon ha desarrollado una disciplina matemática llamada Psicohistoria, que permite calcular el desarrollo histórico de las civilizaciones en la Galaxia a lo largo de los siglos y milenios por venir. Seldon logra ver el próximo derrumbe del Imperio Galáctico y promueve la creación de una institución, la Fundación, que pueda preservar el conocimiento por medio de la Enciclopedia Galáctica, e influir para reducir el periodo de guerras y oscurantismo que seguirá a esa caída a sólo ¡mil años!

La Psicohistoria es una disciplina estadística, esto es, que sus cálculos y predicciones requieren ser realizados sobre muchos billones de seres humanos. En la segunda de esas novelas, “Fundación e Imperio”, nace un mutante, El Mulo, con el poder psíquico de influir sobre la voluntad de los seres humanos. Al ser esta mutación un fenómeno singular, totalmente azaroso, no puede ser previsto por la Psicohistoria; así que el mutante se hace del poder y comienza a alterar significativamente el plan de Seldon para la recuperación de la civilización.

Comento esto a propósito de escribir este texto el día 1 de febrero. Porque hoy es imposible tener idea de cómo estarán las cosas en el mundo; y particularmente en México y en los Estados Unidos cuando salga a la luz.

Es que Donald Trump funciona de una manera absolutamente irracional. No sigue ninguna norma más que la de sus sentimientos inmediatos, que son muy erráticos, agresivos y totalmente ajenos al raciocinio. Quizá para cuando usted lea esto, Trump ya no estará en la presidencia de aquél país; o tal vez sí seguirá, pero lo habrán apaciguado las grandes empresas y/o las instituciones, o si ya se habrá iniciado una guerra civil allá, o habrá comenzado la invasión (militar, la otra desde cuándo) de México… O, quién sabe qué.

Lo que sé claramente es que las políticas del tirano Trump, sus órdenes ejecutivas diseñadas al bote pronto, al margen de la propia Constitución de su país y de las normas internacionales desarrolladas a lo largo de penosos procesos por muchas décadas, si bien agreden y ponen en gran riesgo a México y amenazan a otros países y grupos de personas, al país que más afectan económicamente es a los propios Estados Unidos.

El haber abortado el Tratado Asia-Pacífico; el querer deslindarse del TLCAN, el presionar a empresas como la Ford para no crecer en México, son golpes terribles en el mediano plazo para la economía de Estados Unidos.

Porque los Estados Unidos han diseñado estos tratados, así como el sistema financiero internacional, el Banco Mundial y el FMI, y llevado sus empresas transnacionales a países como México esencialmente para robar: para saquear los recursos, la tierra y el trabajo esclavo de los obreros; para perpetuar y profundizar en el proceso que el geógrafo David Harvey ha caracterizado como la base del capitalismo actual: “acumulación por despojo”, bajo el lema de Teddy Roosevelt: “háblales suavecito y carga un garrote grande”.

Estados Unidos ha crecido y se ha enriquecido a base de una guerra continua. Asesinó a los pueblos originarios, se apoderó de la tierra y la riqueza de los países en donde ha llegado a instalar sus empresas, otorgar préstamos, hacer tratados, quitar y poner gobernantes o de plano invadir. México ha sido el más saqueado con más de la mitad de su extensión original, más una gran lista de robos legales e ilegales. Si Trump insiste en su nacionalismo solipsista, la economía del saqueo se romperá. Si cree que los mexicanos le quitaron su empleo a obreros automotrices estadunidenses, está equivocado. Fueron remplazados por chips y brazos robóticos. Los migrantes mexicanos (y centroamericanos) realizan allá trabajos que, como dijo Vicente Fox, nadie más quiere hacer, y como su trabajo es pirata (vaya, es ilegal de acuerdo al TLCAN), a quienes los contratan les conviene tanto su costo bajísimo, que no querrían pagar lo que piden los ciudadanos estadunidenses.

Las empresas que ha traído el TLCAN vienen con una serie de ventajas increíbles: como los estados compiten por atraerlas, les regalan tierra, agua, exención de impuestos, a cambio de (datos de la CEPAL) sólo 5 empleos generados por cada millón de dólares “invertidos” de los cuales en realidad la mayoría se usa para comprar equipos coreanos, japoneses, alemanes, etc. Y luego las ganancias se invierten en otras tierras incluidos los propios EU. Así es la globalización que le conviene precisamente a la clase a la que pertenece Trump… Imaginemos cuántos empleos podríamos generar con un millón de dólares invirtiéndolo en pequeños talleres, microempresas, milpas, ranchitos…

Pero la cosa es aún más complicada. Por virtud del TLCAN hoy en día la imbricación en la producción y el comercio de bienes es muy alta. La mayoría de los productos que exporta México a Estados Unidos tienen un alto contenido de partes de allá, en promedio un 40%. Si se cobrara un arancel por los productos mexicanos, el consumidor estadounidense no sólo lo estaría pagando, sino que parte de su pago sería por productos de allá. Esto encarecería las mercancías y afectaría a los habitantes de ambas naciones. Trump no entiende en absoluto al sistema que lo hizo rico, ni grande a su país; el mayor depredador del mundo.

Pero más aún. México lleva décadas siendo el más disciplinado servidor de los gobiernos estadunidenses, así como de sus empresas, bancos, etc. Podemos decir que, con las últimas reformas neoliberales aquí los EU (bueno, los millonarios de EU y otros países) ya ganaron la guerra económica. Pero la actitud de Trump y lo que resulte de ella, aun con el balbuceante servilismo que el gobierno mexicano ha mostrado, hasta ahora, puede hacer explotar el terso saqueo que las empresas de allá, las canadienses y de otros países han venido haciendo, con la complicidad de nuestros gobernantes, a cambio de dólares para sus cuentas personales.

Trump, que por cierto no habla suavecito, ni puede esperarse de él la posibilidad de un diálogo entre personas, nos ha elegido, entre todos a quienes odia (negros, musulmanes, mujeres, periodistas…) como su villano principal, el lobo que se ha aprovechado de los pobres Estados Unidos ya por mucho tiempo, que hay que combatir hasta llegar incluso al holocausto, para mantener por allá contentos durante un tiempo a sus seguidores, a los que el sistema económico también ha explotado y dejado sin expectativas.

En fin, Donald Trump está actuando en una forma estúpida, suicida para su país, el nuestro y el mundo. Si no lo detenemos, las consecuencias son imprevisibles. No me gusta nada el capitalismo saqueador, pero esto que tenemos ahora es la locura.

El imperio está cayendo, quizá ahora más rápido de lo que se habría previsto. En su periferia, las naciones se derrumban… Y el Mulo ya ha llegado.  Ω

bayotenal@yahoo.com.mx

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s